La salud bucal es mucho más que una cuestión estética: la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como un pilar de la salud integral y advierte que más de 3.500 millones de personas viven con alguna enfermedad oral prevenible en el mundo,

Caries, gingivitis y periodontitis comparten factores de riesgo con las principales enfermedades no transmisibles —tabaco, consumo excesivo de azúcar, alcohol y dieta pobre en nutrientes—, los mismos que elevan la posibilidad de sufrir trastornos cardiovasculares.

En la última década, varios estudios aseguran que la inflamación crónica de las encías favorece la entrada de bacterias en el torrente sanguíneo y podría contribuir a formar placas en las arterias coronarias, un mecanismo que las investigaciones sugieren que duplica el riesgo de un evento cardíaco.

Lejos de ser un problema limitado a la boca, la periodontitis se está convirtiendo en un indicador temprano de salud cardíaca deficiente, según informes de la OMS y centros de control de enfermedades a nivel mundial.

La periodontitis comienza cuando la placa bacteriana se acumula y provoca encías rojas, sensibles y sangrantes; sin tratamiento, puede dañar el hueso que sostiene los dientes.

Esa inflamación abre la puerta a bacterias que ingresan al flujo sanguíneo; allí liberan toxinas y desencadenan una respuesta inmune sistémica que afecta directamente los vasos sanguíneos.

La Asociación Americana del Corazón destaca que los odontólogos pueden cumplir un rol clave en la detección temprana de factores coronarios ocultos, integrando controles periodontales en la prevención cardiovascular.

Por su parte, la OMS insiste en que la exposición al tabaco, el alcohol y la dieta alta en azúcares eleva tanto la incidencia de caries y periodontitis como la de infartos y accidentes cerebrovasculares

De qué forma mejorar la salud bucal para prevenir encías inflamadas y enfermedades cardíacas

La primera línea de defensa sigue siendo el cepillado dos veces al día con una crema fluorada y el uso de hilo dental para eliminar la placa antes de que se mineraliza.

Las visitas al odontólogo cada seis meses permiten detectar sangrado, retraimiento gingival o movilidad dentaria, signos iniciales de periodontitis que, atendidos a tiempo, evitan complicaciones sistémicas.

Adoptar una alimentación rica en frutas, verduras y lácteos descremados reduce la ingesta de azúcares libres —principal combustible de bacterias— y aporta antioxidantes que protegen el endotelio vascular. El abandono del tabaco —responsable de la mayoría de los casos de periodontitis avanzada— mejora la oxigenación de los tejidos orales y disminuye el riesgo de aterosclerosis.

El tabaquismo multiplica la carga bacteriana en bolsas periodontales y acelera la formación de placas ateroscleróticas en arterias coronarias, mientras que la diabetes no controlada eleva la glucosa salival, alimenta bacterias y endurece las paredes vasculares, dificultando la circulación.

Además, dietas hiper procesadas incrementan tanto la incidencia de caries como la dislipidemia, combinación que favorece infartos de miocardio. El estrés crónico, factor subestimado, detona bruxismo y libera cortisol, hormona que deteriora encías y aumenta la presión arterial.



Fuente Clarin.com

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