En España, la nobleza tiene una larga historia que se remonta a la Edad Media. Aunque los condes, duques y marqueses perdieron sus privilegios hace varias décadas, la genealogía marcada por sus títulos y escudos mantiene su presencia en la sociedad.

Según los datos del Consejo General de la Grandeza, en el país hay 2.243 nobles, siendo algunas de las casas nobiliarias más conocidas el Ducado de Alba, el de Osuna, el de Medina Sidonia, Medinaceli o el del Infantado.

Durante el franquismo (1939-1975), el gobierno concedió títulos nobiliarios a militares y personas afines al régimen. En total fueron 36 títulos, que la Ley de Memoria Democrática, de 2022, trató de eliminar, aunque algunos de ellos permanecen.

Desde la restauración de la monarquía, y de la democracia, es el Rey quien concede los títulos nobiliarios, una facultad establecida en la Constitución. Mientras que Juan Carlos I otorgó 50 títulos, su hijo y actual monarca, Felipe VI, no ha dado ninguno.

En la Edad Media, a partir del proceso de la Reconquista del territorio que estaba en manos de los musulmanes, los reyes y señores feudales otorgaban tierras y títulos a quienes les prestaban servicios militares o administrativos, sentando las bases de un grupo social privilegiado y poderoso.

En sus inicios, la nobleza se articuló en torno a linajes y familias a través de la herencia y el mayorazgo. El mayorazgo permitía que los bienes no se dividieran entre los herederos, asegurando así el fortalecimiento de las casas nobles. A medida que avanzaba la Reconquista, la monarquía recompensaba a quienes contribuían a la expansión territorial.

Durante el siglo XVI, bajo el reinado de Carlos I, se creó la Grandeza de España, una dignidad reservada a los nobles más cercanos al monarca, que les confería privilegios excepcionales. La nobleza se convirtió en una auténtica “familia del reino”, con prerrogativas y derechos exclusivos.

En el siglo XIX, la nobleza experimentó un profundo proceso de transformación y declive. Las reformas liberales, iniciadas en 1812, suprimieron los señoríos jurisdiccionales y los mayorazgos, eliminando la base económica y jurídica que sustentaba el poder nobiliario.

De todas formas, como dijimos, los títulos nobiliarios permanecen, aunque con menos fuerza y hacen las delicias de los lectores de las llamadas revistas del corazón, cuyo máximo exponente es ¡Hola!

Aquí, algunos de los apellidos más famosos:

Otros apellidos vinculados con la nobleza española son: Andazola, Arteaga, Ariza, Ayamonte, Castro, Cervantes, Haro, Lara, Flores, Moguer, Rivera, Valenzuela y Villanueva.



Fuente Clarin.com

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