La ropa importada gana lugar en las vidrieras. Creció la llegada de prendas del exterior y esperan que se profundice el ingreso, a la par que fabricantes y comerciantes rehacen sus estrategias comerciales con el dólar estable y la suba de los costos locales.

Se suma la reciente baja de aranceles, que volvieron a ser los mismos que antes de 2007: a comienzos de abril, se redujeron de 35% a 20% en ropa y calzado, de 26% a 18% en telas, y de 18% a 12%, 14% o 16%, dependiendo el caso, en hilados.

Según estimaciones de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre 20% y 25% de las prendas terminadas que se venden hoy en el país en el canal formal (comercios legales) son importadas. Entre enero y abril, ingresaron 63,6 millones de unidades por 211 millones de dólares. Su entrada creció en dólares un 74% interanual, mientras que en cantidades subió un 185%. A la par, la producción nacional bajó un 45%.

Más de la mitad de la mercadería (55,5%) provino de China, que lidera por lejos la importación. Desde allí, subió 229% en volumen y 102% en dólares. Le siguieron otros países asiáticos: 8% vino de Vietnam (que creció 20% y 76%, respectivamente), 6,2% de Camboya (con aumentos de 153% y 156%), 5,9% de Bangladesh (con un alza de 216% y 203%) y 3,5% de Pakistán (con aumentos de 320% y 310%).

Hubo un incremento sustantivo en los kilos de ropa importada en los últimos meses, con un crecimiento exponencial que denota una apertura indiscriminada que favorece la competitividad de los productos externos, pero no la competitividad de la industria nacional”, advirtió la cámara.

En ese sentido, alertó que la creciente pérdida de participación de la fabricación local sobre el consumo aparente –problemática que se profundizó desde 2015– evidencia la presión que enfrenta la industria textil y “el sostenido debilitamiento estructural del entramado productivo”.

Según datos de ProTejer, entidad que agrupa a fabricantes, la llegada de ropa terminada desde el extranjero subió un 86% en los primeros tres meses de 2025 y un 67% de las prendas que se consumen actualmente tienen algún componente importado, cuando antes solía ser un 50% y 50%.

Situación similar se da en la importación de tejidos, con una tendencia creciente en el volumen también. De acuerdo a la agrupación, el caso más alarmante es el de los tejidos de punto: en el primer trimestre, ingresaron más de 30.000 toneladas, magnitud que no se registraba desde hace más de una década. Y apuntó que “representa un incremento de 155% comparado a los primeros tres meses de 2024 y supera en un 41% el récord anterior de 2022”.

ProTejer lo adjudica a la desregulación comercial local y desvío de comercio a países con menos regulaciones. “En los últimos meses, se desmantelaron herramientas indispensables de administración del comercio exterior. En tanto, el contexto internacional muestra un creciente excedente de producción textil, especialmente en Asia, como resultado de la caída de la demanda en mercados clave, producto de la guerra comercial y de controles más estrictos en regiones como la Unión Europea y los Estados Unidos. Ese exceso de stock se está volcando hacia países con menores barreras comerciales, como Argentina”, destacó.

Y agregó que “se suman factores de la política económica del actual Gobierno que incentivan aún más la importación, como la apreciación del peso”. “Desde la devaluación de diciembre de 2023, el tipo de cambio multilateral se apreció un 38%. Eso abarata el consumo de productos importados y fomenta el turismo de compras al exterior, en un contexto donde la producción local enfrenta costos crecientes en dólares. Al mismo tiempo, las medidas de alivio fiscal prometidas no se han concretado, lo que agrava la situación del sector nacional”.

Sobre la reducción de aranceles, remarcó que “mientras se siguen demorando reformas impositivas que den competitividad nacional, se genera un fuerte incentivo a la importación de bienes finales e intermedios en detrimento de todos los eslabones productivos de la cadena, afectando desde productores de fibra hasta confeccionistas, ya que solo reduce el valor por el que se importan estos productos”.



Fuente Clarin.com

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