
Los principales líderes mundiales ven a la energía nuclear como una forma de contribuir a resolver el calentamiento global y la consideran una fuente de electricidad segura y sin emisiones, que puede reducir la dependencia en los combustibles fósiles.
En 2025, Argentina se encuentra en una posición favorable para desarrollar su sector nuclear y explorar las oportunidades de exportación de tecnología nuclear.
Si bien no se necesita una expansión inmediata de la capacidad nucleoeléctrica debido a la abundancia de gas natural y la posibilidad de producir energía nuclear de manera más competitiva en el futuro, nuestro país podría convertirse en un exportador de reactores modulares pequeños, y también de radioisótopos.
Los cambios climáticos registrados desde 1950 no tienen precedente. La atmósfera y el océano se han calentado, disminuyen el hielo y la nieve, y mientras que sube el nivel del mar seguirá aumentandola temperatura, con probabilidad creciente de cambios climáticos irreversibles con serios impactos en la población y los ecosistemas.
Se requiere una sustancial reducción de las emisiones. Estamos agotando el margen disponible de contaminación energética. Las demoras en actuar aumentarán los costos económicos, ambientales y sociales en el futuro. Es importante avanzar hacia una generación de energía sin emisiones.
En este sentido, el país planea instalar 4 pequeños reactores modulares ACR-300, con una capacidad total de 1,2GW, con el objetivo de tener la primera unidad en operación en 2030. Una transición rápida a las energías limpias es el camino para lograr la seguridad energética y también la ambiental. Podemos iniciar una era de desarrollo con mayores oportunidades para los habitantes de todo el mundo. Esto requiere un consenso global, liderado por las naciones más contaminantes, para reducir las emisiones. Es hora de acelerar la transición energética a un futuro basado en energías limpias.
La energía nuclear se utiliza también en medicina, para diagnosticar, evaluar y tratar enfermedades utilizando pequeñas cantidades de material radioactivo combinado con una molécula transportadora, llamada radiosonda o radiofármaco. Esta técnica, conocida como medicina nuclear, es no invasiva y generalmente no causa dolor.
La medicina nuclear es una especialidad que emplea distintos tipos de radiaciones ionizantes para obtener información clínica en los pacientes sobre enfermedades no transmisibles, como las oncológicas.
La cantidad de radiación a la que un paciente se expone en medicina nuclear es comparable, o a veces inferior, a la recibida en estudios con rayos X de rutina. Además, tiene la ventaja de ser una técnica mínimamente invasiva, dado que a diferencia de otras técnicas de diagnóstico como la cirugía exploratoria, basta con beber un líquido o recibir una inyección para obtener un diagnóstico completo y certero.
En este contexto, un gran aporte científico y tecnológico de la CNEA es la producción de radioisótopos para medicina, que son fabricados mayoritariamente en el Centro Atómico Ezeiza y distribuidos a todo el país y al exterior.
Estas técnicas son seguras, prácticamente indoloras y muy efectivas para detectar alteraciones en el organismo mucho antes de que las personas presenten síntomas, posibilitando tratamientos tempranos y pronósticos frecuentemente más favorables para su salud. El año 2030 será bisagra para evaluar las condiciones ambientales del planeta. Argentina parece haber adoptado a la energía nuclear como una herramienta más para lograr el desarrollo socio-productivo sustentable y de base tecnológica que exige el futuro, que ya es presente.