La misión técnica del Fondo Monetario Internacional que desembarcará este martes en Argentina será encabezada por Bikas Joshi, el subdirector de la misión en el país desde diciembre pasado y con más de 22 años de experiencia en el organismo supervisando países de Asia, Europa y América Latina.

Joshi, de 52 años, tendrá a cargo la primera misión para revisar el programa acordado el 11 de abril pasado, que le permitió a la Argentina obtener un crédito de US$ 20.000 millones y salir en forma parcial del cepo con un esquema de bandas de flotación de entre $ 1.000 y $ 1.400 y con control de agregados monetarios.

El economista ya lleva varios meses como jefe de la misión. Según el staff report del programa, fue una de los principales figuras en las discusiones que hubo en Buenos Aires, Washington y en forma virtual entre octubre del año pasado y marzo de este año, junto al director del caso argentino, Luis Cubeddu.

Y en abril, conversó mano a mano con Luis Caputo durante las reuniones de primavera del Fondo en Washington, donde el ministro de Economía se vio cara a cara con la titular del organismo, Kristalina Georgieva.

El jefe de la comitiva del FMI nació en Nepal en 1973, donde trabajó como columnista económico en el Katmandú Post. En los años 90, inició sus primeros pasos en el Banco Mundial y el Fondo en Washington, se graduó como economista en Harvard, y luego se doctoró en Columbia.

Dentro del FMI, investigó sobre el comercio exterior y la política de inversión de China e India, y trabajó como economista para Yemen, Uzbekistán, Bulgaria, Azerbaiján, Camboya y Portugal.

También asistió al director de estrategia, política y el departamento de revisión en la implementación de la agenda del Fondo.

Fue representante en Rusia entre 2013 y 2015, asesor del subdirector del organismo entre 2015 y 2017, jefe de la misión de Baréin entre 2017 y 2020, jefe de la división de Medio Oriente y Asia Central entre 2019 y 2020, y jefe de la misión en México entre 2023 y 2024.

Entre sus trabajos para el Fondo, el funcionario analizó el ingreso de capitales y las presiones en la balanza de pagos en los mercados emergentes, incluyendo Argentina, entre los años 90 y el 2007. Allí, advierte que el ingreso de capitales, aunque generalmente positivo, puede generar problemas como la sobre apreciación cambiaria, acumulación de reservas o vulnerabilidades financieras.

“Si bien la mayoría de las regiones experimentaron una apreciación del tipo de cambio real, en Asia, Oriente Medio, América Central y del Sur esto se tradujo en una mayor inflación. En Europa, en cambio, la acumulación de reservas ha sido lenta y los diferenciales de inflación han sido reducidos”, señala el estudio.

En ese marco, propone que los países emergentes necesitan diseñar políticas diferenciadas (control de capitales, intervención cambiaria, política macroprudencial, ajustes fiscales o monetarios) en función de si enfrentan presiones por apreciación de moneda, déficit corriente, o el ingreso de capitales especulativos.

Si bien el Fondo vio con “satisfacción” las medidas anunciadas hace dos semanas para acumular reservas y contener el tipo de cambio -incluyendo la emisión de deuda para conseguir dólares-, los economistas creen que es una política insostenible a mediano plazo por el mayor costo que implica pagar “dólares financieros” a una tasa de hasta el 29%.

En rigor, el programa exige la acumulación de US$ 9.000 millones para fin de año, una meta casi imposible de cumplir a menos que el gobierno avance en algún momento en una nueva devaluación o aceleración del dólar.

Por ello, otro de los puntos sensibles en la mesa de discusión es el esquema de bandas con dólar “barato” adoptado tras la devaluación de abril. Por la apreciación cambiaria, las importaciones se dispararon un 30% en mayo, lo que redujo el superávit comercial en US$ 2.000 millones respecto del año pasado y podría meter presión sobre el tipo de cambio.



Fuente Clarin.com

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