
El Gobierno vivió una pesadilla en los últimos días. Fueron seis jornadas frenéticas en las que las tasas se desplomaron, el dólar se disparó y Luis Caputo tuvo que salir a “quemar” parte de los manuales. Primero con la intervención del Banco Central sobre el dólar futuro, después con la resurrección de pases pasivos y, por último, con la emisión sorpresiva de deuda para absorber la masa de pesos liberada por error la semana pasada. Todo para evitar que el dólar supere los $ 1.300.
Recién el miércoles hubo fumata blanca. Al mediodía, Javier Milei se sacó la foto con el titular de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Javier Bolzico. Y por la tarde, la secretaría de Finanzas colocó casi $ 5 billones en bonos de corto plazo con una tasa que “voló” (la subieron 8 puntos a 47,8% anual, lo que duplica la inflación) para aspirar los pesos sobrantes. El equipo de Caputo festejó la jugada, pero la crisis desnudó las fuertes tensiones con los bancos.
Sin problema. Las lefi se suponía que los bancos las iban a canjear por lecaps. Pero los bancos, temerosos de perder la liquidez diaria, no fueron con todo y prefirieron hacer numerales. Al sobre encajar todos al mismo tiempo, estaba claro que eso iba a derivar en una baja de la… https://t.co/Vo6LfPPqWZ
— totocaputo (@LuisCaputoAR) July 16, 2025
Los tironeos empezaron de manera subterránea el 9 de junio, cuando el Banco Central anunció el fin de las Letras de Liquidez (LEFI). Y terminaron de salir a la luz este miércoles cuando Caputo acusó a los bancos de no haber puesto toda la carne al asador. La idea era que los bancos se deshicieran en forma gradual de esos títulos a 1 día que renovaban en forma diaria y compraran Lecap de 30 a 90 días. Pero las entidades no le hicieron caso.
“Las LEFI se suponía que los bancos las iban a canjear por Lecaps. Pero los bancos, temerosos de perder la liquidez diaria, no fueron con todo y prefirieron hacer numerales. Al sobre encajar todos al mismo tiempo, estaba claro que eso iba a derivar en una baja de la tasa corta, por lo cual el Banco Central empezó a absorber esa liquidez excedente. Ahí surgió que los bancos mismos nos pidieran la licitación que anunciamos el lunes”, dijo el ministro en su cuenta de Twitter.
El gerente general del Banco Central, Agustín Torcassi, recibió al menos dos alertas el 4 y el 8 de julio. Las cuatro cámaras bancarias (ABA, ABE, ADEBA y ABAPPRA) se notificaron que estaban preocupadas por los “riesgos” que implicaba abandonar las LEFI, advirtieron que la transición a las Lecap les generaba un “descalce operativo” y reclamaron medidas transitorias para mitigar los “efectos negativos” del nuevo régimen, donde la tasa iba a pasar ser fijada por el mercado.
“Este cambio de esquema estructural -de tasa de política monetaria a endógena de mercado- puede estar sujeto a un potencial riesgo sistémico, considerando riesgos de liquidez y operativos, pues involucra a todos los participantes del sistema financiero con posibles eventuales consecuencias sobre la disponibilidad inmediata de recursos para los usuarios”, señalaron algunos bancos en un mensaje premonitorio.
La razón por la que el tesoro tuvo que pagar una tasa 12% superior a las LEFIs es que Basicamente la liquidez overnight (a un dia) no se invierte a plazo (LECAPs)
A la salida del cepo el BCRA cerro la ventana de pase activo (la ventana donde un banco con necesidad de liquidez… https://t.co/wzbjeGskgx
— Juancito Nieve (@NieveJuancito) July 17, 2025
El resultado fue el peor: en lugar de reducir en dosis su stock de LEFI y migrar a otros activos, las entidades esperaron hasta último momento y el jueves revolearon las letras, por lo cual el Banco Central tuvo que emitir unos $ 10 billones de un saque, las tasas de corto se derrumbaron del 25 al 17% y la autoridad monetaria tuvo que salir a fijar la tasa. “Nadie nos dio pelota, el jueves se asustaron y terminaron sustituyendo las LEFI por los pases pasivos que dijeron que no iban a volver”, dijo un banquero.
Del otro lado, el Gobierno responsabilizó a los bancos por hacer la plancha y generar una avalancha de pesos justo cuando los exportadores ya no liquidan dólares en masa y el dólar subió un 11% en 30 días (el minorista cerró hoy en $ 1.290). La embestida oficial terminó reforzando así la sensación de que el nuevo régimen monetario diseñado en abril en acuerdo con el Fondo Monetario para reducir las tasas no termina de convencer a la city financiera.
Caputo ya intentó bajar las tasas el año pasado y se topó con un freno cuando se desató la corrida en mayo que hizo saltar el dólar blue un 18%. En marzo de este año reaparecieron las tensiones y ahora volvió la “licuadora”: los rendimientos de las principales billeteras virtuales pagan menos que la inflación y los plazos fijos rinden entre 25 y 29% mensual. “El paso siguiente es que bajen los rendimientos de plazos fijos y el ahorrista compre dólares”, advirtieron en un banco.
Economía quiere que los bancos compitan por bajar las tasas para evitar el enfriamiento que empieza a verse en algunas actividades y un mayor desempleo. Pero a la vez necesita tasas altas para sostener un tipo de cambio sobrevaluado y que los pesos no se vayan al dólar. Los bancos, por otra parte, se resisten a bajar el costo de los créditos en un contexto donde se reducen sus márgenes y aumentan los cargos por incobrabilidad.