
Cualquiera que haya convivido con un gato sabe que ganarse su cariño no es tarea fácil. A diferencia de los perros, que suelen ser más efusivos y demandantes, los felinos se toman su tiempo para confiar. Y cuando lo hacen, suele ser con una sola persona dentro del hogar.
Ese vínculo especial entre una persona y su mascota felina no surge por casualidad. Tiene mucho que ver con cómo fue tratado el gato en sus primeros días de vida, si recibió cuidados constantes, caricias sin invadir y comida a tiempo. La llamada impronta explica por qué suelen apegarse a quien los cuidaron desde chiquitos.
La personalidad de cada gato influye mucho en su elección del humano al que van a seguir. Un felino activo y curioso se sentirá atraído por alguien que lo estimule y juegue con él, mientras que uno más tranquilo buscará calma y contención. Pero hay algo que todos valoran: el respeto por sus tiempos.
Los gatos no toleran que los atosiguen. Prefieren a quienes los dejan ser, sin forzar mimos ni contacto. Esa actitud, que para muchos humanos puede parecer fría, en el lenguaje gatuno es sinónimo de respeto. Y eso, para ellos, vale oro.
Varios especialistas coinciden en que los gatos suelen elegir más seguido a las mujeres como su figura de referencia. Esto podría tener que ver con una actitud más suave, voces menos estridentes y una mayor paciencia a la hora de interactuar.
No es una regla, hay muchos felinos que se vinculan fuerte con hombres. Pero más allá del género, lo que ellos buscan es una energía tranquila, que les transmita seguridad y les permita acercarse cuando están listos, no antes.
Aunque no sean tan expresivos como los perros, los gatos tienen sus formas de demostrar afecto. Si sos la persona elegida, lo vas a notar en pequeños gestos cotidianos:
Dormir con vos, por ejemplo, es uno de los gestos más claros de confianza. Para un gato, dormir al lado de alguien es exponerse, y si lo hace con vos es porque se siente completamente seguro.
Si querés ser su humano preferido, no se trata de invadirlo con cariño, sino de demostrarle que estás ahí, respetarlo y acompañarlo sin presionarlo. Los gatos eligen con el corazón, pero también con el instinto.