
Los suplementos dietarios tuvieron un boom en los últimos años, con miles de personas preocupadas por sumar vitaminas, minerales y compuestos naturales en forma procesada a su vida diaria. Pero antes de consumirlos cabe preguntarse: ¿Cuándo conviene tomarlos y qué riesgos tienen?
Este es un fenómeno que excede el ámbito deportivo o médico, y crece impulsado por el marketing, las redes sociales y la idea de que “más es mejor” cuando se trata de bienestar. Lo primero para resaltar en este caso es que, antes de comenzar a tomar cualquiera de estos productos, consultes con un médico que evalúe la situación.
La variedad es grande. Así, hay desde multivitamínicos, colágeno hidrolizado, cápsulas con omega 3 y hasta pastillas de magnesio, por poner algunos ejemplos. Como se dijo, el boom de los suplementos dietarios ya no es exclusivo de quienes siguen rutinas fitness, ya que están en dietéticas, farmacias, supermercados, se venden en redes sociales y hasta las llevan a casa las apps de delivery.
En un artículo publicado en marzo de este año, el New York Times plantea una duda central: muchos de estos productos se consumen sin evidencia sólida que respalde sus beneficios. Y en algunos casos, sin que exista una necesidad real. Expertos advierten que en personas sanas, una buena alimentación suele ser suficiente.
Es decir que prometen reforzar el sistema inmunológico, dar más energía, mejorar el sueño o la memoria, pero su eficacia puede ponerse a prueba. En la Argentina, el fenómeno de este tipo de consumo se replica con fuerza. En los últimos años creció la venta de productos multivitamínicos que se adquieren en cadenas de farmacias y sin necesidad de receta médica.
Lo cierto es que cada vez más profesionales advierten respecto a la necesidad de no consumirlos, salvo que un profesional los indique y bajo supervisión. Es que, como se dijo, hay cada vez más estudios que ponen en duda su eficacia. Otro factor clave de este boom es que son de fácil acceso: se venden sin receta en múltiples sitios.
A pesar de que en redes sociales diversos influencers los exhiban como parte de su rutina diaria, hay un consenso entre los expertos en que los suplementos sólo deben usarse en casos específicos, como deficiencias nutricionales diagnosticadas, embarazo, dietas veganas o condiciones médicas que afecten la absorción.
El gastroenterólogo Fabio Nachman, jefe del Servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro y ex presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, suele argumentar en sus redes en contra de los suplementos, a los que cataloga como “un negocio”.
“Con una alimentación variada no es necesario suplementarse, y suponiendo que haya una indicación por una carencia uno lo que hace es recurrir a aquellos que tienen supervisión, y si yo tengo que tomar vitamina D, no me voy a ir a comprar un suplemento a estas góndolas, porque ni siquiera sabés qué estás tomando, ni cuánto”, plantea.
En este sentido, enfatiza la idea de que el hecho de que sean de venta libre no significa que cada persona deba ir a comprarse el que crea o le hayan dicho que necesite, sino que, previo dosaje, debería estar indicado por un médico.
Entre los riesgos, podemos mencionar que se conocen casos reportados de toxicidad hepática e intoxicación con metales pesados. Igualmente, las complicaciones son aisladas, y suelen observarse en pacientes que se hospitalizan.