
Adriana Smith, una mamá de 31 años con muerte cerebral, dio a luz a su hijo mientras permanecía con soporte vital por el cumplimiento de la Ley Latido del Corazón del estado de Georgia, que prohíbe el aborto en ese estado de los Estados Unidos.
Chance nació prematuramente, pesó 800 gramos y de inmediato fue ingresado a la unidad de cuidados neonatales del Emory Hospital, informó su abuela, April Newkirk, a la señal 11 Alive. “Solo está luchando. Queremos que oren por él”, dijo la mujer.
A pesar de que su familia quería desconectarla, Smith, una enfermera de 31 años embarazada, permanecía internada desde febrero con soporte vital porque la ley del estado de Georgia prohíbe la interrupción del embarazo no bien se detecta actividad cardíaca fetal (le faltaban tres meses para dar a luz cuando sufrió muerte cerebral).
Newkirk protestó porque la obligaran a mantener con vida a su hija para que diera a luz. Cree que esa debería haber sido decisión de su familia y que el niño que ahora deben criar sin Adriana podría sufrir problemas de salud, como ceguera o dificultades para caminar, por lo sucedido a su madre.
Como si fuera poco, Smith quedó internada después de haberse ido a examinar y que le dijeran que se volviera a su casa. Newkirk opina que su hija se podría haber salvado si le hubieran hecho una tomografía. “Le dieron medicación, pero no le hicieron ninguna prueba. Ni una tomografía computarizada. Lo podrían haber evitado”.
Chance nació el viernes pasado y se cree que este martes Smith sería finalmente desconectada.
La Ley del latido del corazón de Georgia (conocida como Ley de Equidad e Igualdad de Niños Vivos, Living Infants Fairness and Equality Act, o Ley LIFE / HB 481) es una legislación que prohíbe el aborto en Georgia una vez que se detecta la actividad cardíaca de un embrión.
Esto suele ocurrir alrededor de las seis semanas de embarazo, un momento en el que muchas mujeres aún no saben que están embarazadas.
Algunos puntos clave que hacen polémica a la Ley del latido del corazón de Georgia son la prohibición temprana, las excepciones limitadas y el reconocimiento de la personalidad.
Por un lado, la ley prohíbe los abortos a partir del momento en que se puede detectar el latido fetal, lo que en la práctica limita severamente el acceso al aborto a las aproximadamente seis semanas de gestación.
Generalmente, las excepciones a esta prohibición son muy limitadas, incluyendo casos de violación e incesto (hasta las 20 semanas de embarazo, con requisitos de denuncia policial) y cuando la vida de la madre está en peligro o existe un riesgo de daño permanente a un órgano vital. No hay excepciones por malformaciones fetales graves.
La ley también reconoce la “personalidad” o “persona” en el momento de la fecundación, y tiene implicaciones adicionales como la posibilidad de exenciones de impuestos para los bebés no nacidos y pagos de manutención infantil para los mismos.
La ley fue aprobada por la legislatura de Georgia en 2019 y entró en vigor en 2022, después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara el precedente de Roe v. Wade con la decisión en el caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization. La decisión de Dobbs devolvió a los estados la autoridad para regular o prohibir el aborto.
Desde entonces hubo batallas legales en Georgia, con jueces que la bloquearon temporalmente y apelaciones que la llevaron a su reinstauración. La situación legal puede ser fluctuante.