Pregunta: Estoy atravesando el período de la perimenopausia y me interesa que aborden un tema tabú: la sequedad vaginal. Gracias.
En línea con lo que plantea la lectora a nuestro canal de Preguntas a Buena Vida, desde hace un tiempo, los temas relacionados con la menopausia están saliendo del clóset.
Y uno en particular aparece como central, sobre todo porque genera pudor y se vive como algo personal, cuando en realidad es casi universal: la sequedad vaginal.
También podríamos preguntarnos por qué, mientras que el viagra es popularmente conocido como “la pastillita azul”, sabemos poco respecto a los tratamientos a los que puede recurrir una mujer que padece lo que, en definitiva, es también una disfunción sexual.
¿Aparece sí o sí en el período que va de la menopausia a la post menopausia? ¿Puede aparecer en otros momentos de la vida? ¿Por qué motivos? ¿Cuáles son las alternativas para tratarla, y cuán eficaces son? Son solo algunos de los interrogantes que aparecen.
Sequedad vaginal: qué es
“Cuando hablamos de sequedad vaginal, nos referimos a la falta de lubricación natural que tienen la vagina y vulva”, explica Rita Caro, médica ginecóloga especialista en climaterio, ex presidenta de la Asociación Argentina para el Estudio del Climaterio (AAPEC).
A la hora de enumerar sus causas, admite que son múltiples, y también que puede darse a distintas edades y por diferentes circunstancias.
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Sin embargo, manifiesta que por lo general esta carencia se da debido al déficit de estrógeno, la hormona sexual femenina, en el posparto de forma transitoria o en la menopausia “de forma creciente y crónica”.
“La sequedad vaginal por déficit hormonal, desde la transición a la menopausia hasta la post menopausia, es algo que van a padecer el 100% de las mujeres en algún momento, y forma parte de lo que se denomina Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM)”, añade la ginecóloga.
Síndrome Genitourinario de la Menopausia
Este término abarca en realidad una amplia gama de síntomas y afecciones asociados con cambios tanto en los sistemas genital como urinario, debido a la mencionada disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia, lo que puede provocar cambios estructurales y funcionales en los tejidos de la vagina, la vulva, la vejiga y la uretra.
Estos síntomas pueden incluir sequedad vaginal, pero también irritación, ardor, relaciones sexuales dolorosas (dispareunia), infecciones urinarias recurrentes e incontinencia urinaria y, aunque es muy prevalente, expertos coinciden en que está infradiagnosticado e infratratado.
Por esto, es importante saber que la afección es progresiva y crónica, y que sin tratamiento los síntomas suelen empeorar con el paso del tiempo.
Impacto y molestias
Sin embargo, las consecuencias de la sequedad vaginal no se limitan a lo genital y urinario, sino que también abarcan el plano sexual, con gran impacto a nivel emocional, ya que como indica la ginecóloga disminuye la autoestima, y por ende la calidad de vida.
“Muchas no hablan de esto por pudor o por desconocimiento, y creen que sólo a ellas les está pasando”, plantea.
Las infecciones urinarias recurrentes e incontinencia urinaria son dos de los síntomas de la sequedad vaginal. Foto Shutterstock.Y como si fueran dos caras de una misma problemática, reflexiona sobre lo que ocurre también en el consultorio, del otro lado del escritorio: “Los profesionales pocas veces preguntamos sobre los síntomas de la sequedad: ardor, irritación, prurito, molestias al orinar y menos veces sobre las dificultades en mantener una relación sexual satisfactoria”.
Por eso, es importante saber cuáles son estas molestias, que también pueden darse al usar ropa interior ajustada, al sentir dolor cuando se realiza el examen ginecológico y/o al tener relaciones.
Tratamiento
Por todo esto, Caro resalta la importancia de tratar la sequedad vaginal desde el inicio de los síntomas.
“Cuanto antes lo iniciemos, mejores resultados se observan”, advierte, y aclara que recomienda comenzar incluso previamente, en la transición a la menopausia, “antes que la atrofia sea severa y menos efectivos los resultados”.
Los óvulos constituyen uno de los principales tratamientos hormonales locales. Foto Shutterstock.Si bien son tratamientos largos (“diría, de por vida”, refiere la profesional), lo cierto es que las pacientes mejoran sustancialmente su situación: se restaura la humedad vaginal, la lubricación, aumenta el tejido colágeno y la elasticidad.
“Independientemente de su vida sexual, una buena lubricación y tratamiento hormonal local mejorará el pH , evitará infecciones urinarias recurrentes, sangrados, dolor y sobre todo ayudará a mantener una vida plena”, alienta.
Existen diversas opciones de tratamiento, que van desde lubricantes y humectantes no hormonales hasta terapia de reemplazo hormonal, para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
“El principal es el tratamiento hormonal local, en forma de óvulos, tabletas vaginales o cremas. También geles y cremas lubricantes e hidratantes con ácido hialurónico, de uso diario y para colocar antes de la relación sexual”, enumera Caro.
Y añade que hay otros métodos complementarios, que cuentan con menor evidencia científica, como el láser vaginal y el Plasma Rico en Plaquetas.
Respecto a si estos tratamientos tienen efectos secundarios, dice: “Raramente los tratamientos locales hidratantes y hormonales producen efectos adversos. Cuando eso sucede puede ser ardor, irritación y habrá que buscar la tolerancia al medicamento adecuado”, cierra.
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