
Las últimas grandes tormentas de mayo provocaron inundaciones en varios puntos de la provincia de Buenos Aires y, aunque algunas zonas lograron recuperarse, otras todavía sienten las consecuencias. En el sur del Conurbano bonaerense, uno de los espacios golpeados fue El Campito Refugio, una organización sin fines de lucro que cuida a cientos de perros en situación de vulnerabilidad, ubicada en Esteban Echeverría.
El agua ingresó a distintos sectores del predio, afectando tanto las instalaciones como la rutina diaria de cuidado de los animales. En medio de la emergencia, desde el refugio compartieron un mensaje que refleja la situación crítica que atravesaron: “Pusimos la mayor cantidad posible de perros bajo techo, pero es imposible entrar a todos, sin correr el riesgo de peleas. Hasta en el bañadero hay perros, en la oficina hay perros, en cada lugar están resguardados”. Esta declaración no solo da cuenta de la magnitud del problema, sino también el esfuerzo del equipo por proteger a cada uno de los animales.
Es por eso que, El Campito lanzó un pedido urgente a la comunidad para poder sostener las tareas de recuperación del predio y garantizar condiciones mínimas de seguridad e higiene. A su vez, explicaron que habían logrado desparasitar a todo el refugio tan solo veinte días antes del temporal, pero que las lluvias y la acumulación de agua dejaron atrás todo el trabajo realizado.
Para canalizar la ayuda y ofrecer una forma concreta de colaborar ya lanzaron el 7 de junio pasado un evento solidario en varios puntos del Conurbano.
De todos modos, aún se se puede colaborar con lavandina, artículos de limpieza, bolsas de arena, tierra o conchilla. Y también con la compra de productos. Para más datos se puede escribir a donacionesalcampito@gmail.com.
El Campito Refugio funciona desde hace años en Ruta 16, parcela 501, en Monte Grande. Actualmente, viven allí unos 400 perros, muchos de los cuales llegaron en estado crítico, luego de haber sido abandonados, maltratados o víctimas de situaciones de descuido extremo. Su recuperación no sería posible sin el compromiso de un grupo de trabajadoras y trabajadores, veterinarios y personas voluntarias que se turnan para cuidar el predio y brindar atención los 365 días del año.
Una de las características más destacadas del Campito es su foco en la rehabilitación: los animales no solo reciben alimento y refugio, sino que también atraviesan un proceso de acompañamiento para superar el trauma y mejorar su salud física y emocional. Es un trabajo silencioso, constante y profundamente humano, que transforma las historias de quienes llegan allí, devolviéndoles la posibilidad de una vida digna y, en muchos casos, un hogar definitivo.