El potus es esa planta trepadora que vemos en tantos hogares argentinos, adornando desde living hasta baños sin problema por la humedad. Este versátil vegetal, originario del sudeste asiático, no solo decora: según las creencias del Feng Shui, el potus es capaz de purificar el aire y convertir la energía negativa en positiva, lo cual le suma un extra fascinante.

Esta planta prefiere las orientaciones norte, este y noreste, evitando siempre el sol directo que puede quemar sus hojas. Pero, ¿cómo hacemos para que nuestro potus crezca más rápido? Descubrí los secretos mejor guardados por los expertos para que tu planta luzca radiante y fuerte.

Lo primero es entender el riego: el potus no necesita mucha agua. Es clave regarlo solo cuando la tierra se vea seca. Mucha agua puede ser contraproducente, así que con moderación, tu planta mantendrá la humedad justa que necesita.

Cada dos meses, dale un empujoncito con algún fertilizante casero. Este alimenta a la planta y la fortalece contra posibles plagas. Recordá que un potus bien nutrido es un potus fuerte.

El lugar donde coloques tu potus debe ser luminoso pero sin recibir luz solar directa. La luz adecuada es crucial para su crecimiento, pero el sol directo es su enemigo. Encontrar ese balance perfecto es el secreto para un crecimiento óptimo.

Si pensás trasplantar tu potus, la mejor época es la primavera. Esto ayuda a que la planta se establezca sin sufrir daños por el cambio de ambiente y tierra.

Si tu potus muestra signos de debilidad, como hojas marchitas, es momento de actuar. Eliminá esas hojas dañadas, pero antes, un paso crucial: desinfectá tus herramientas de poda. Esto es vital para evitar que las enfermedades se propaguen de una planta a otra.



Fuente Clarin.com

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