¿Cómo nace una canción? Qué lleva a un autor a embarcarse en una novela: ¿la historia que quiere contar a sus lectores o ese personaje que lo tiene hechizado? ¿Comienza un cuadro siendo una forma, un color, una insistencia? ¿Se despereza ya la figura final dentro de la piedra que talla un escultor?

“Impulso” llama el escritor hispanoargentino Mariano Peyrou a ese lanzarse creativo en Yo soy la naturaleza, un título que toma de una frase del pintor estadounidense Jackson Pollock. En este ensayo que acaba de publicar Anagrama, el autor de La tristeza de las fiestas afirma que entre lo que motiva a escribir un poema y lo que logramos siempre hay una tensión, una falla, que quizá sólo pueda percibir el artista. “Lo que más me interesa es la distancia entre el impulso que genera una obra y la obra misma, la sensación de que no se logra captar lo que se buscaba porque hacerlo es imposible”, sostuvo en diálogo con los catedráticos Rosa Benéitez y Javier Arnaldo, durante la presentación del libro en Madrid.

Analizar cómo distintos creadores han resuelto esa limitación (ansiar algo inalcanzable), le permite indagar cómo “tender la trampa para captar la poesía”, usando la técnica de “ver lo clausurado para llegar a lo abierto” (Arnaldo). Peyrou explora ciertas dicotomías: objetivo/subjetivo, proceso/resultado, banal/solemne, mundo/lenguaje… “Se nos propone habitar lo que plantean estos extremos sin resolver ese juego de contrarios. La expresión ‘al mismo tiempo’, que usa una y otra vez evidencia cómo se piensan los problemas. Se invita a vivir la contradicción”, destacó Benéitez.

La poesía no es unívoca; no propicia un sentido único; se enriquece estimulando la creación de sentidos en plural: es esto y eso y aquello a la vez. En esa búsqueda, un texto de Kenneth Koch, “Un tren puede ocultar a otro”, opera como leitmotiv y estrategia: si un verso puede esconder uno más y en un cruce un tren oculta el que sigue, más vale esperar, mirar, aquietarse. Siempre hay algo que requiere detenerse, volver a ver.

La presa ansiada es ese ir y venir, algo abstracto, elusivo, difícil de captar. Lo que tienen en común Pollock y Lope de Vega, afirma Peyrou, es un tipo de búsqueda, la búsqueda del movimiento, el deseo de expresar ciertas facetas de la vida, a riesgo de no lograrlo. O mejor aún, sabiendo que así será. Que ese fracaso traerá otros intentos, nueva aventura, más poesía.



Fuente Clarin.com

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