Mantener el pelo lacio después de dormir es uno de esos pequeños desafíos diarios que muchas conocen bien. Aunque te lo planches a la perfección o tengas un alisado profesional, con solo apoyar la cabeza en la almohada, pueden aparecer ondas indeseadas, frizz o enredos que arruinan todo el trabajo previo.

Pero no todo está perdido. Con algunos peinados simples y eligiendo bien los materiales que entran en contacto con tu cabello durante la noche, es posible levantarse con la melena prolija, suave y sin necesidad de volver a pasar la planchita. Acá te contamos cinco trucos que funcionan de verdad y que podés aplicar sin esfuerzo desde esta misma noche.

Esta técnica, conocida como hair wrapping, se viene usando hace décadas por quienes buscan mantener el lacio sin calor extra. Es una forma efectiva de alinear la fibra capilar sin someterla a la agresión térmica de la planchita o el secador.

Para hacerlo bien, lo ideal es peinar el pelo con un cepillo de cerdas suaves, dividirlo en dos partes desde la frente hacia la nuca, cruzar cada sección por detrás de la cabeza y envolverlas alrededor, siguiendo la línea natural del cráneo.

Sujetá con clips de tela (evitá los metálicos que marcan) y cubrí con una mascada de satén o seda. Este tipo de tela es fundamental porque no genera fricción, lo que evita el frizz y ayuda a conservar la hidratación del pelo.

Si no querés complicarte con divisiones o clips, podés optar por un rodete bajo, que es más rápido de hacer y también muy efectivo. Lo importante es que el rodete no quede tirante para no marcar el pelo ni generar tensión en el cuero cabelludo.

Para mejor resultado, usá una cinta o scrunchie de tela, nunca gomitas elásticas que puedan cortar el pelo. Luego, cubrí toda la cabeza con una gorra o cofia de seda. Este accesorio evita el roce directo con la funda de la almohada (que suele ser de algodón) y protege el peinado. Las gorras de seda están pensadas para dormir: no aprietan, son transpirables y mantienen la temperatura del cuero cabelludo.

Si preferís algo más suelto y no te gusta dormir con gorras, esta opción es ideal. El truco está en hacer una colita baja y colocar gomitas finitas a lo largo de toda la colita, dejando unos tres o cuatro centímetros entre una y otra. Así se mantiene la forma del pelo estirada, sin que se marque por completo, como con una trenza o un rodete.

Al otro día, lo importante es cortar las gomitas con cuidado (podés usar una tijerita de punta redonda) para no tirar ni romper el cabello. Después, solo tenés que peinar suavemente con un cepillo de cerdas naturales y aplicar unas gotas de aceite liviano para dar brillo.

Si sos de moverte mucho mientras dormís o tenés el pelo muy fino, sabés que hasta el roce con la almohada puede arruinar un peinado. Para evitar eso, podés hacerte una colita baja y envolver la cola con un trozo de tela de algodón suave. También podés cambiar directamente tu funda de almohada por una de satén o seda.

Estas fundas previenen el frizz y también ayudan a conservar la hidratación natural del pelo, lo que reduce las puntas secas o abiertas. Si tenés alisados químicos o tratamientos de keratina, es una excelente forma de prolongar sus efectos.

Este recogido es perfecto si tenés el pelo largo o media melena. Solo tenés que tomar todo el pelo hacia atrás, como si fueras a hacer una colita baja, girarlo suavemente como un rollo y sujetarlo con una pinza grande tipo “mariposa”. No hace falta apretar: con que el pelo quede sostenido ya alcanza.

Este truco, además de práctico, es cómodo para dormir, porque permite apoyar la cabeza sin incomodidad. Si antes de dormir aplicás un poco de leave-in o crema para peinar, ayudás a que el pelo conserve su forma, a la vez que lo hidratás. Es un dos por uno ideal para noches de humedad.



Fuente Clarin.com

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