
– ¿Sabés que sí hay nervios? A esta Red Bull sí vengo con nervios. Me lo notaba el día antes de viajar a Buenos Aires, que decía: “¡Uf! Qué tensión”. Puede que esta vez el deseo sea muy grande. Creo que es la Red Bull que más deseo traigo.
– ¿Porque si no pasa mañana no pasa nunca?
– No, no por eso. Siento que es ésta. Realmente lo veo. Sé que si hago las cosas muy bien se puede dar. Es un sueño que vengo persiguiendo hace mucho tiempo. Es una vibra.
Es sábado en Chacarita y Larrix está a punto de enterarse de si la vibra que sintió fue correcta o se equivocó. Si por fin encontró el sueño que venía persiguiendo o va a tener que buscarlo un año más. Si hizo las cosas bien y, como anticipó en el Media Day el viernes por la tarde, es esta la vez que le toca ser campeón de Red Bull Batalla o si se va a quedar sin nada en las manos.
Cuando Shulio, el host, mira los votos del jurado y le levanta el brazo, coronándolo campeón, a Larrix se le abalanzan sus amigos cordobeses. Cuando lo sueltan y le dan un poco de espacio, se desploma contra el suelo del C Art Media: hay final feliz para él. Se recompone, toma el micrófono y desafía, ya con la piel de futuro representante argentino en la FInal Internacional, que se va a celebrar en Chile en abril del año que viene: “Avísenle a Chuty, El Menor, Gazir, Teorema, Bnet, a la Superliga que si se olvidaron de mí, ahí voy. El mundial va a volver a casa”.
Cobe, tu rival en la final, tuvo una conexión con el público muy especial. Se veía lo muy seguro. En el careo antes del 4×4, antes de la réplica, te jodió con el pelo, jugando al micrófono. ¿Cómo viviste la final?
Es un maestro. Hizo todo lo que tenía que hacer. Lo del pelo, por ejemplo, es una picardía espectacular. Lo aplaudo. Es un genio. Yo lo conozco hace muchos años, somos amigos ya. Para mí no es ninguna sorpresa. Probablemente para la gente sí, pero para mí no es sorpresa. Cobe siempre fue un distinto y creo que va a dar mucho de qué hablar y espero que algún día sea campeón él también.
Él dijo que se veía muy bien, pero que la final la perdió por tu experiencia, ¿coincidís?
Sí, yo pienso exactamente lo mismo. A “nivel” estábamos bien los dos: conectando, peleando técnicamente, armando y desarmando al otro, pero el que es el perro más viejo siempre tiene algún detalle que no se le escapa, que al otro capaz sí y te agarra… y el diablo no sabe por diablo, sabe por viejo. Es así.
Ayer, en el día de prensa, me decías que tenías la vibra de que este era el año. ¿Fue por la experiencia?
Una sumatoria de cosas. Lo primero: me convencí a mí mismo a través de sentimientos positivos y negativos, a través del orgullo, del amor de mi gente y a través del ego también. Y decir: “Yo voy a ir, yo voy a demostrar. Se me ha escapado muchas veces en este lugar. Capaz no me están teniendo en cuenta. Yo considero que debería ser así. No voy a llorar nada, voy a ir ahí, voy a ganar y lo voy a demostrar”. Hubo algo de eso. El amor y la bronca en una fusión perfecta.
¿Hubo algún momento que viste que quizás esa vibra se iba para otro lado, que podías llegar a perder?
Sí, totalmente. En cada batalla sentí que podía ser así. Con Zaina cuando lo vi conectando dije: “Se complica”. Con Auge, que no paraba de tirar barrotas: “Se complica”. Con Exe, que tenía unas contestaciones impecables, lo mismo. Con Cobe, que estaba conectando, como vos decís… pero nunca me rendí, guacho. Confiaba en mí y me decía a mí mismo: “¿Se complica? No importa, seguís”. Y así fue.
¿Te sentiste campeón en algún momento de la final o antes?
Sí, antes del evento yo me sentía campeón. Yo te lo dije, boludo. Yo vine al viaje convencido de que era ésta. Y no tuve miedo de que me preguntaran y decir lo que pensaba. Me preguntaban y yo decía: “Voy a ser campeón. Lo siento, lo considero, voy a darlo todo para que así sea”. Y pasó, gracias a Dios.
¿Y tenés algún feeling parecido ahora para la Final Internacional?
Sin duda. Tengo el feeling de que voy a hacer algo histórico. Tengo el feeling de que algún día voy a traer la Internacional a casa. Esta es mi primera oportunidad y voy a ir a darlo todo para que así sea.