
Desde hace ya varios años atrás, las semillas de sésamo son señaladas como un superalimento por su valor nutricional que concentran en su diminuto tamaño. ¿Cuáles son sus propiedades curativas y cómo consumirlas correctamente?
También conocidas como ajonjolí (su nombre científico es Sesamum indicum), las semillas de sésamo están llenas de beneficios para la salud, ya que no solamente son una excelente fuente de calcio natural, sino que también juega un papel importante en el fortalecimiento de los huesos y la mejora de la salud ósea.
Igualmente, como todo alimento, por más que estas virtudes sean muchas, habrá que ingerirlas en su justa medida y cantidad recomendada. Según el National Institutes of Health (NIH) de los Estados Unidos, estas semillas “se han cultivado durante miles de años y han sido reconocidas por su versatilidad culinaria”.
“Además de su delicioso sabor y textura crujiente, también han sido reconocidas por sus extraordinarios beneficios para la salud“, confirma el sitio oficial de salud norteamericano.
Del mismo modo, explica: “Son una fuente inagotable de fitoquímicos, como derivados de lignanos, isómeros de tocoferol, fitoesteroles y fitatos, que se han asociado con diversos beneficios para la salud, como la preservación de la salud cardiovascular y la prevención del cáncer, trastornos neurodegenerativos y disfunción cerebral”.
A estas propiedades curativas se les suma que las semillas de sésamo “han demostrado su eficacia en el control del colesterol”. Ayudan a la reducción del riesgo de enfermedades crónicas gracias a su rico contenido en ácidos grasos poliinsaturados. Sin embargo, es crucial recordar la importancia de mantener una dieta equilibrada para lograr el equilibrio adecuado.
Aunque muchos no están familiarizados con todas las formas de disfrutar de las semillas de sésamo, existen muchas maneras creativas de integrarlas en tus comidas. Es un grano versátil y puede añadirse fácilmente a una gran variedad de platos.
El uso más tradicional es para decorar platos o espolvorear panes, ensaladas, sopas, sushi y arroces. Molidas, como harina, también se incorporan a panificados. Su composición aceitosa brinda un sabor especial para este tipo de preparaciones.
Como se dijo, una de las maneras más sencillas es espolvorear semillas sobre ensaladas, sopas, arroces o incluso yogures, batidos de frutas o vegetales. Su sabor suave y su textura crujiente le dan un toque especial a cualquier comida.
Si lo que buscás es hacer comidas más elaboradas con estas semillas, podés preparar tahini, una pasta a base de éstas que se utiliza como aderezo, en hummus o como salsa para acompañar otros platos. También podés consumirla con panes o galletitas.
Para aprovechar todos sus beneficios debés conservarlas en un frasco hermético en un lugar fresco, que no las agarren ni el calor ni la humedad. Podés molerlas antes de consumirlas, con un mortero o remojarlas previamente. La dosis ideal es de 10 a 20 gramos al día, lo que equivale más o menos a dos o tres cucharaditas de té.