
Sendero Originario comenzó en 2016, cuando un grupo de profesionales de la salud decidió organizarse para llevar atención médica integral a donde nadie llega: las comunidades tobas del Impenetrable chaqueño. Stella Maris Scacchi, bioquímica de Lomas de Zamora, fundó y preside esta ONG sin fines de lucro que reúne a más de diez especialidades distintas.
En el camino recorrido ya llevaron a cabo 21 campañas y atendieron a más de 3.500 personas. Cada cuatro meses, este equipo viaja desde distintas partes del país hasta Villa Río Bermejito, en Chaco. Desde allí se internan entre 50 y 90 kilómetros monte adentro para llegar a comunidades como Las Palomas, Río Muerto Cruz, Paso Sosa y Olla Quebrada. La ruta no es fácil: la vegetación cerrada, el barro, las distancias y la precariedad del terreno hacen honor al nombre de la región: el Impenetrable.
Y sin embargo, llegan. Siempre llegan.
Viajan con electrocardiógrafo, otoscopio, tensiómetros, balanzas, pediómetros, instrumental odontológico, una esterilizadora portátil y medicamentos propios. Algunos profesionales suman sus propios equipos: el cardiólogo aporta un ecocardiógrafo, la ginecóloga su ecógrafo. Gracias a eso, hoy es posible detectar a tiempo patologías cardíacas o realizar ecografías ginecológicas y mamarias en medio del monte, donde no hay hospitales ni centros de salud equipados.
“Están en una situación de vulnerabilidad extrema. No tienen agua, no tienen luz, no tienen acceso a la salud para nada”, exclama Stella, quién toma muestras de sangre, las pone una conservadora y recorre más de mil kilómetros para analizar las muestras en su laboratorio de Lomas. En cada campaña trabajan en pediatría, clínica médica, ginecología, papanicolaou, odontología, oftalmología, vacunación, laboratorio, ecografías y electrocardiogramas.
La organización se sostiene con actividades de recaudación: torneos, rifas, bingos, eventos sociales. Lo recaudado se destina al combustible, instrumental e insumos médicos. Cada integrante cubre de su bolsillo el viaje, la estadía y la comida. Nada se improvisa: todo se coordina con meses de anticipación. “Para el viaje que vamos a realizar en julio saqué el pasaje con millas al igual que otra de las chicas que nos acompaña. Nos vamos adaptando, todo es a pulmón”.
En el Impenetrable viven unas 60.000 personas. Muchas, en condiciones de extrema vulnerabilidad: viviendas de adobe y techos de paja o chapa, sin acceso a agua potable ni luz eléctrica. Las enfermedades endémicas son moneda corriente. El Chagas alcanza a más del 60% de la población. También son frecuentes la tuberculosis, la desnutrición, las patologías tiroideas, la diabetes, los problemas respiratorios y de piel. Algunas comunidades recién desde 2019 empezaron a tener acceso limitado al agua potable, sobre todo en las escuelas.
“Cambian los gobiernos y el Impenetrable sigue igual. Y una situación recurrente que expresan las comunidades es que los discriminan por ser aborígenes. Nos le dan medicación”, explica Stella. Las postas sanitarias suelen estar desabastecidas o cerradas. El hospital de Villa Río Bermejito —con recursos limitados— queda a 50 o hasta 90 kilómetros, según la comunidad. Las cirugías deben hacerse en Castelli, sumando otros 65 kilómetros. Para muchos pacientes, moverse a esa distancia implica caminar durante días o depender de traslados que no existen.
El rol de Sendero Originario es clave y las familias esperan. Preguntan. Se preparan. A veces hacen carteles para recibir al equipo. La relación no es solo clínica: se basa en la confianza, el respeto intercultural y la continuidad. Escuchan, hacen seguimiento, responden mensajes, derivan, gestionan turnos y cirugías en otras provincias.
La fundadora de la ONG recuerda a Florencia, una joven embarazada de 31 semanas que no había tenido ni un solo control médico. Tenía una orden para hacerse análisis desde marzo, pero no había cómo ni dónde. El laboratorio móvil nunca llegó por las lluvias. Caminó más de 50 kilómetros dos veces hasta el hospital y no la atendieron.
“Si no íbamos nosotros, paría sin ningún control”, cuenta. Otro caso es el de Ceferino que llegó a la consulta casi ciego. No distinguía nada. Hoy, tras una cirugía de cataratas gestionada en conjunto con la organización Cuerpo y Alma, fue operado en el Hospital Otamendi, en Buenos Aires. Hoy camina y ve con confianza.
Con casi 9 años de trayectoria y 82 socios activos, Sendero Originario sigue organizando campañas para asistir a las comunidades Tobas. La ONG necesita incorporar más médicos, especialmente oftalmólogos, especialistas en imágenes, médicos clínicos y traumatólogos, debido a “muchas secuelas de lesiones óseas no tratadas”. También se puede ayudar con un vehículo o combustible. Para conocer más de Sendero Originario se puede ingresar a www.senderooriginario.org. “Cuando sabes que alguien te espera para vivir mejor, no podes hacerte el distraído”, concluye Stella.