
El paracaidista austriaco Felix Baumgartner perdió la vida a los 56 años este jueves en un accidente de parapente en Italia, según información del diario local La Repubblica. El hombre, quien en 2012 consiguió un salto récord desde la estratósfera, a poco más de 39.000 metros de altura, dejó atrás una vasta carrera: marcó su huella en el mundo de los deportes extremos.
El avezado atleta era, además de paracaidista, militar y piloto de helicóptero. Nació 20 de abril 1969 en la ciudad de Salzburgo. Cuando tenía 16 años, comenzó a hacer paracaidismo tradicional.
“Perfeccionó sus habilidades como parte del equipo de demostración y competición del ejército austriaco“, se aclaró en su biografía oficial.
En 1990, decidió empezar a practicar salto BASE, que es un deporte extremo que consiste en saltar a gran altura con un paracaídas desde un objeto fijo o un accidente geográfico.
Con el paso de los años, logró varias hazañas en el rubro. “Además de los saltos BASE, fue la primera persona del mundo en cruzar el Canal de la Mancha con un ala de fibra de carbono“, se advirtió al respecto.
El 14 de octubre 2012, ocurrió su más recordada proeza: llevó a cabo la misión Red Bull Stratos. Ese día, Baumgartner pudo romper la barrera del sonido en caída libre. El austriaco saltó desde un globo de helio, que flotaba en la estratosfera, a 39 kilómetros de altura, y varios minutos después terminó aterrizando con su paracaídas en el suelo terrestre de manera exitosa.
En aquella gesta, conocida como “El salto del siglo”, alcanzó una velocidad de 1.342 km/h (la barrera del sonido se rompe a los 1.100 km/h) durante los 4 minutos y los 19 segundos anteriores a la apertura del paracaídas.
Por otro lado, el deportista extremo tenía pasión por el automovilismo. Incluso llegó a participar en algunas carreras famosas, como por ejemplo las competencias 24 Horas de Nürburgring y 24 horas de Bathurst.