
El furor por las tiny houses llegó con fuerza a la Argentina y empieza a marcar un cambio en la forma de las viviendas. Estas construcciones, que combinan diseño, funcionalidad y una mirada más sustentable, ya despiertan el interés de quienes buscan alternativas habitacionales.
Compactas, eficientes y estéticamente atractivas, las tiny houses se consolidan como una opción moderna y accesible dentro del mundo de la arquitectura. Su presencia crece en distintos rincones del país, y detrás de cada casa hay un proceso particular que explica por qué estas joyas arquitectónicas están en boca de todos.
Las tiny houses son viviendas de dimensiones reducidas, no superan los 30 metros cuadrados, diseñadas para incluir todo lo básico: dormitorio, cocina, baño y espacio de estar.
Suelen ser prefabricadas, construidas en madera y muchas están montadas sobre tráileres, lo que permite trasladarlas según las necesidades de cada persona.
Aunque el concepto tiene orígenes en distintas partes del mundo, su impulso inicial se dio en Estados Unidos, donde el diseñador Jay Shafer construyó en 1997 una casa pequeña, móvil y autosuficiente.
Por otro lado, la arquitecta Sarah Susanka publicó el libro “The Not So Big House”, donde proponía un enfoque minimalista de la vivienda. En Japón, la recesión económica de esa época y los precios elevados del mercado inmobiliario dieron lugar a las kyosho jutaku, o microcasas, instaladas en las afueras de las grandes ciudades.
Este tipo de construcción propone una mirada diferente sobre la vivienda: el lugar donde vivimos es más que un simple techo, es un espacio que refleja valores como el desapego, la eficiencia y el respeto por el entorno.
Las tiny houses se hacen a partir de estructuras modulares o prefabricadas, lo que permite ahorrar tiempo y costos. Se utilizan materiales sustentables y soluciones inteligentes para maximizar el uso de cada rincón, según el sitio Arquitectura y Diseño.
En Argentina, cada vez más emprendimientos se suman a esta tendencia. Los precios de las tiny houses van ente 14.000.000 y 25.000.000 pesos, según Mercado Libre. Algunos ofrecen kits para armar en casa, mientras que otros comercializan unidades terminadas, listas para habitar.
También hay arquitectos especializados en diseñarlas según los gustos y necesidades del cliente. En zonas rurales o en barrios con normativas más flexibles, son una alternativa viable y económica frente a las viviendas tradicionales.
Ya sea como casa principal, cabaña de fin de semana, ampliación de una vivienda existente o emprendimiento turístico, las tiny houses siguen ganando terreno en la Argentina.