El romero es una planta noble y resistente, ideal para huertas urbanas o balcones soleados. Pero a veces, sin previo aviso, sus hojas comienzan a mostrar una capa blanca, como si estuvieran espolvoreadas con harina.

Este “polvo blanco” no es tierra ni ceniza, sino una señal clara de que el romero está siendo atacado por un hongo. Si no se trata a tiempo, puede afectar el crecimiento, secar las hojas y terminar matando la planta.

Según especialistas en jardinería, el problema se llama “mancha blanca” o “mildiu polvoriento” y es una enfermedad fúngica. Suele aparecer en condiciones de alta humedad o cuando la planta no recibe buena ventilación.

Las hojas infectadas se ven descoloridas, quebradizas, y muchas veces dejan de crecer. A largo plazo, toda la planta puede volverse débil y poco productiva.

La primera medida es podar y eliminar las partes afectadas. No alcanza con sacudir el polvo: hay que cortar las hojas o tallos infectados y desecharlos, lejos del jardín, para evitar que el hongo se propague.

También es clave mejorar la circulación de aire. Si el romero está muy pegado a otras plantas o en un rincón cerrado, conviene cambiarlo de lugar. Evitá mojar las hojas al regar, ya que la humedad superficial favorece la aparición del hongo.

El mildiu suele aparecer en los meses más frescos y húmedos, como otoño o invierno. Para prevenirlo, revisá la planta regularmente y asegurate de que el sustrato drene bien el agua. No riegues de más, y si el ambiente está muy húmedo, considerá trasladar la planta a un lugar más ventilado.



Fuente Clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *