En la recta final hacia las elecciones legislativas del domingo 18 de mayo en la Ciudad de Buenos Aires, una de las preguntas más frecuentes entre los votantes porteños no tiene que ver con a quién votar, sino con qué se puede hacer y qué no en plena jornada electoral.

La respuesta está en el artículo 71 del Código Electoral Nacional, que regula la llamada veda electoral: un conjunto de restricciones que entran en vigencia 48 horas antes de la apertura de los comicios —es decir, desde las 8 de la mañana del viernes 16— y que se extienden hasta tres horas después del cierre de las mesas, previsto para las 18 del domingo.

Durante ese período quedan prohibidas, entre otras actividades, la difusión de encuestas, la venta de bebidas alcohólicas, los actos públicos de campaña y cualquier tipo de propaganda proselitista. También se limita la portación de armas, el uso de banderas partidarias y se imponen restricciones a espectáculos masivos.

La votación en CABA será con Boleta Única Electrónica (BUE) y participarán todos los ciudadanos con domicilio en la Ciudad, a partir de los 16 años en adelante. Las mesas estarán abiertas de 8 a 18, y quienes infrinjan las normas de la veda podrán ser denunciados y sancionados, si se comprueba la violación del Código Electoral.

Entre las características más importantes de la veda electoral se encuentra prohibido realizar actos de campañas o declaraciones de propaganda política de funcionarios o medios de comunicación. Además, también se prohíbe la difusión de encuestas que tengan que ver con las elecciones.

También queda prohibida la venta de bebidas alcohólicas a partir de las 20 del sábado, aunque se volverá a habilitar a partir del domingo a las 21. En total, serán apenas 25 horas en las que no se permitirá la venta de este tipo de bebidas.

Vale aclarar que la veda electoral es un concepto adoptado por la mayoría de las democracias a nivel mundial. Aunque su nombre puede variar dependiendo del país, en todos los casos refiere a ciertas restricciones que se aplican por ley durante un proceso de elecciones.

Conocida en algunos países como “silencio electoral” y en España como “jornada de reflexión”, la idea central es que el votante pueda reflexionar el día anterior a la elección sobre la decisión a tomar, sin que su voto sea influido por algún partido político. Se trata de un recurso histórico de los gobiernos democráticos, diseñado para garantizar la libertad del voto y su secreto.



Fuente Clarin.com

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