
Después de la salida del cepo y con la baja sostenida del índice de inflación mensual, los bonos en pesos se volvieron la alternativa estrella del mercado local. Los títulos en moneda argentina lograron dos hitos: que sus tasas le ganen a la devaluación mensual y también a la suba de los precios de la economía doméstica.
Con este panorama, los grandes ganadores son los llamados “carry traders”, quienes venden sus posiciones dolarizadas para ganar con las tasas en dólares. Sin embargo, en la City advierten que esta estrategia puede perder brillo en los próximos meses, cuando se aminore la oferta de dólares producto de la soja y la cercanía de las elecciones le imprima una volatilidad adicional al mercado cambiario.
En las tres primeras semanas de junio, el dólar oficial anotó una caída de 2,3%, que se suma a la baja de 3% que presentó el mes pasado. Así, desde que se anunció el fin de las restricciones cambiarias, el tipo de cambio minorista solo subió un 7%.
En la city creen, que más allá de la leve presión alcista que ensayó el dólar el último día hábil de la semana, esta tendencia puede profundizarse en la recta final del mes, cuando finalizan el periodo de quita de retenciones para el agro fijado por el Gobierno.
En paralelo, las tasa de interés en pesos se volvieron reales versus la suba de los precios. “Mientras que en diciembre de 2023 el plazo fijo perdíó 79% en términos reales y anualizados, el mes pasado los depósitos lograron superar los dos dígitos de tasa positiva luego de ajustar por inflación”, señaló Nery Persichini, de GMA Capital, a la vez que agregó: “Se trata de un fenómeno que es rara avis en nuestro mercado. Es que desde 2002 el 69% de los meses el plazo fijo perdió contra los precios, con un retorno medio de -4,2% anual. El que apostó a ahorrar en pesos perdió por goleada contra la inflación”.
Ahora, el mercado se prepara para algunos cambios que comenzarán a regir cuando empiece el segundo semestre. El que más inquietud genera es el anunciado fin de las Lefi (Letras Fiscales de Liquidez) el instrumento que había sido creado en julio de 2024 como parte de la Fase 2 del plan económico del gobierno para eliminar los pasivos remunerados del BCRA.
El equipo económico ya adelantó que desde el 10 de julio próximo dejará de permitir que los bancos suscriban a estas letras y que a mediados del mes próximo estas dejarán de existir. El efecto inmediato será una tasa de interés “endógena”, regulada por el propio mercado, y en la City la expectativa es que esto se traduzca en menores rendimientos.
Por eso, hacia adelante la expectativa es que la bicicleta financiera pierda parte de su atractivo. “El nivel actual del dólar, combinado con a una fuerte caída relativa de los Bonos HD respecto a sus comparables en el último mes, y las tasas en pesos cercanas a los mínimos del año, configuran un escenario en favor de los activos en dólares”, coincidieron en Delphos y desarrollaron: “Este escenario vuelve menos atractiva la relación riesgo retorno por posiciones de carry trade, donde las bajas significativas en el tipo de cambio y los niveles de tasa, reducen la potencial ganancia, mientras que el riesgo de cara a las elecciones y una menor liquidación potencial del sector agroexportador aumentan el riesgo de posicionarse en pesos”.
En este punto coincidieron los economistas Pablo Repetto, de Aurum Valores, y Martín Polo de Cohen. “El objetivo del gobierno es sostener el carry trade hasta (al menos) las elecciones. Va a ser difícil a partir de la caída de las liquidaciones del agro y de una posible caída de la tasa de interés nominal que debería venir acompañada del proceso de desinflación”, dijo Repetto y añadió: “Menos liquidación y cercanía electoral más una posible baja de la tasa de interés (si es que se materializa) deberían afectar la estrategia de carry pero no descartamos que el gobierno encuentre mecanismos para sostenerla”.
Polo apuntó: “El tipo de cambio, que ya está por debajo del centro de la banda, va a tener un segundo semestre más tensionado, con menos liquidaciones del agro, y más demanda por formación de activos externos. Comienza a volverse una estrategia mucho más arriesgada”.