Los argentinos lo sabemos muy bien: el fútbol es el deporte más popular del mundo, por su cantidad de seguidores, o hinchas, y de jugadores. En su versión masculina o femenina, el fútbol atrapa en casi todos los rincones del planeta. La prueba es Lionel Messi, cuyo nombre es la mejor seña de identidad que un argentino puede tener cuando llega a otro país, porque es un ídolo global.

En cuanto a sus orígenes, la respuesta también parece ser fácil: Inglaterra. El sitio de la FIFA explica que en 1863 Ebenezer Morley estableció un reglamento para el fútbol y nació en Federación Inglesa. El primer partido con el nuevo reglamento fue entre el Barnes y el Richmond, que empataron sin goles.

Los clubes de Sheffield (Sheffield FC y Hallam FC) mostraron cierta oposición a las reglas y hasta tenían su propio reglamento. Finalmente, en 1886, nació el International Football Association Board (IFAB). Para 1904, el deporte era tan popular que había traspasado fronteras: ese año nació la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), con sede en Suiza.

Sin embargo, distintas investigaciones han revelado que jugar a la pelota con los pies es un “deporte” que nació muchísimo antes, y en lugares bastante distantes de Inglaterra.

Un artículo de National Geographic afirma que “los chinos fueron los primeros en divertirse dando patadas a pelotas y metiéndolas en redes como deporte en el siglo III a.C. Pero el predecesor de este deporte con pelota más moderno tal y como lo jugamos hoy en día se encuentra en las Américas”.

En Mesoamérica, la vasta región histórica que se extiende desde México a Costa Rica, las civilizaciones florecieron mucho antes de que Cristóbal Colón descubriera el continente. Muchos de estos pueblos jugaban un deporte con una pelota pesada hecha de una sustancia derivada de la resina de los árboles.

De todas formas, admite National Geographic, “no está claro dónde se inventó exactamente el deporte, pero era popular en muchas de las culturas mesoamericanas, como los teotihuacanos, los aztecas y los mayas, hace unos 3000 años”. Muchos de estos juegos se jugaban con una pelota de caucho de unos siete kilos. Algunas evidencias del juego se encontraron en vasijas de cerámicas hasta en los más de 1.300 relieves escultóricos en piedra hallados por toda la región.

“Estas antiguas civilizaciones perfeccionaron el proceso de elaboración de pelotas de caucho milenios antes de que apareciera el proceso moderno de vulcanización del caucho”, agrega el artículo. Las bolas parecen haber sido prácticamente omnipresentes en las culturas que las valoraban y todavía existen muchas en el registro arqueológico.

“Los jugadores aztecas lanzaban la pelota de aquí para allá entre los equipos usando solo sus caderas y sus nalgas ya que no se permitía el uso de pies o manos. Intentaban que rebotara sobre una línea central y tirarla contra la pared posterior de la pista de sus oponentes. Si un jugador lograba meter la pelota por un anillo en el lado del equipo contrario, eso suponía una victoria automática”, dice el artículo.

La facilidad de juego y de las reglas impusieron el fútbol en los colegios británicos a mediados del siglo XIX. Como vimos, la unificación de las reglas y la creación de asociaciones permitieron que jugaran profesionales.

El fútbol debutó con los Juegos Olímpicos de 1908 y en 1930, la FIFA celebró el primer Mundial en Uruguay. A partir de entonces, su popularidad sigue en aumento.



Fuente Clarin.com

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