Ubicada a menos de cinco horas de CABA, Casilda se perfila como uno de los destinos más encantadores del sur santafesino. Esta ciudad, tranquila, pero con una identidad muy marcada, atrae cada vez a más turistas que buscan descansar, conectarse con la naturaleza y disfrutar de propuestas culturales y culinarias que sorprenden.

Durante los fines de semana largos o las vacaciones cortas, Casilda se llena de vida. Familias, parejas y grupos de amigos llegan desde distintos puntos del país para recorrer su centro histórico, participar de sus eventos tradicionales y relajarse en sus espacios verdes. Entre todos los atractivos, hay uno que destaca por su dulzura y su convocatoria nacional.

Cada septiembre, Casilda se transforma en la capital nacional de la miel, cuando celebra su reconocida Fiesta Nacional del Oro Dulce. Esta festividad, que ya es un clásico de la región, rinde homenaje a los productores apícolas locales y ofrece una experiencia única para los visitantes: degustaciones, talleres, música en vivo y una feria colmada de productos artesanales.

Además de las exposiciones y las actividades para grandes y chicos, se presentan artistas regionales y nacionales, grupos de danzas folclóricas y se organizan recorridos para conocer cómo se produce la miel en la zona. El ambiente es festivo, familiar y muy cálido: una postal perfecta del interior argentino.

Más allá de la fiesta, Casilda invita a recorrer su patrimonio y sus rincones verdes. La antigua estación de tren es uno de los íconos históricos más visitados, y el Museo y Archivo Histórico Don Santos Tosticarelli ofrece un paseo por la memoria local con muestras permanentes y eventos culturales.

Otro punto imperdible es la Parroquia San Pedro Apóstol, con una arquitectura que impacta y una historia que vale la pena conocer. Y para quienes prefieren el aire libre, el Parque Municipal Domingo Faustino Sarmiento es ideal para andar en bici, hacer caminatas o disfrutar de un picnic bajo los árboles.

La gastronomía también tiene un papel destacado en Casilda. Desde panaderías tradicionales con dulces típicos hasta parrillas con carne local y locales que priorizan ingredientes frescos de producción regional, comer en la ciudad es un placer sencillo y auténtico.

Además, la cercanía con las zonas rurales permite sumarse a experiencias de turismo agroecológico: visitas a tambos, granjas y chacras, donde grandes y chicos pueden conocer de cerca cómo se vive y se trabaja en el campo santafesino.

Desde Buenos Aires, la forma más directa de llegar a Casilda es tomando la Ruta Nacional 9 hasta empalmar con la Ruta Nacional A012. El viaje dura aproximadamente 4 horas y 25 minutos. Otra opción es combinar la Ruta 9 con la Ruta Provincial 26, aunque este trayecto puede tardar un poco más.



Fuente Clarin.com

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