
El ICE cumple un rol central dentro del complejo aparato de seguridad estadounidense, integrando funciones migratorias, aduaneras y policiales.
Esta agencia se ubica entre las más poderosas del país en materia de control de fronteras y combate del crimen organizado.
Su estructura es compleja y opera con alcance global, interviniendo en múltiples áreas sensibles para la seguridad nacional.
Debido al alcance de sus funciones y a las nuevas políticas implementadas por la administración del presidente Donald Trump, el ICE cobró mayor protagonismo en los últimos seis meses. Las redadas y los métodos que el organismo de seguridad implementó desde entonces encendieron el debate público sobre inmigración, derechos humanos y el control de las políticas de seguridad en Estados Unidos.
¿Qué es ICE? Las funciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.
ICE son las siglas de Immigration and Customs Enforcement, o Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos. Esta agencia federal, que está bajo la órbita del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), se creó en 2003. Fue parte de la reestructuración de las políticas de seguridad del país tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Su objetivo principal es proteger al país contra amenazas transnacionales, haciendo cumplir las leyes federales vinculadas a la inmigración, el comercio ilegal y la seguridad fronteriza.
Según detalla su sitio oficial, ICE está conformado por más de 20.000 empleados que operan tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. La agencia está dividida en varias ramas, pero tiene dos direcciones operativas principales: la HSI (Investigaciones de Seguridad Nacional) y la ERO (Operaciones de Ejecución y Deportación).
La dirección de HSI (Homeland Security Investigations) es el brazo investigativo de ICE. Su misión es identificar, interrumpir y desarticular organizaciones criminales que amenacen la seguridad nacional. Para ello, lleva adelante investigaciones complejas sobre tráfico de personas, explotación infantil, lavado de dinero, terrorismo, narcotráfico, ciberdelitos y tráfico de armas, entre otras actividades ilegales.
Esta unidad del ICE trabaja en estrecha colaboración con otras agencias federales, como el FBI, y también con fuerzas de seguridad locales e internacionales. Tiene presencia en más de 50 países y realiza operaciones coordinadas con gobiernos extranjeros para combatir delitos que trascienden las fronteras.
Por otro lado, la división ERO (Enforcement and Removal Operations) es la encargada de hacer cumplir las leyes migratorias dentro del territorio estadounidense. Sus funciones incluyen localizar, arrestar, detener y, en muchos casos, deportar a personas que se encuentran en el país de manera irregular o que han cometido delitos que los hacen inadmisibles o sujetos a deportación.
Entre sus tareas también se encuentra el manejo de centros de detención migratoria, la supervisión de inmigrantes bajo libertad condicional o con procesos pendientes, y la coordinación de vuelos de deportación. ERO, afirma el sitio oficial de ICE, prioriza la “remoción de quienes representan una amenaza para la seguridad pública” o han sido condenados por delitos graves.
Bajo el nuevo mandato de Donald Trump, ICE ha sido objeto de fuertes críticas por sus métodos de detención y deportación. Organizaciones en defensa de los derechos humanos de la comunidad migrante como el American Immigration Council han cuestionado las condiciones en los centros de detención, la separación de familias migrantes y las redadas en comunidades.
Otro dato que no es tan difundido es que ICE también gestiona programas como el SEVIS, que supervisa a los estudiantes extranjeros, y sistemas biométricos que permiten identificar personas a través de huellas dactilares y reconocimiento facial. Utiliza tecnología de punta para rastrear redes criminales y controlar el cumplimiento de visas y otras normativas migratorias.