
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) es un organismo público autárquico que desempeña un papel fundamental en el desarrollo productivo del país.
Desde su creación en 1957, durante el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu, acompaña a las pequeñas y medianas empresas argentinas al brindar asistencia técnica, promover la innovación, impulsar la transferencia tecnológica y garantizar la calidad de los procesos industriales. Uno de sus antecedentes es la formación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Su nacimiento fue impulsado por la Unión Industrial Argentina y respondió a la necesidad de contar con un instituto de investigaciones aplicadas a la industria nacional.
El INTI actúa como puente entre el conocimiento científico-tecnológico y las necesidades concretas del entramado productivo. Actualmente, el organismo cuenta con 2.387 empleados, de acuerdo con datos de Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Su función principal es “asistir de forma integral a empresas de todos los rubros industriales para ayudarlas a mejorar su producción, desarrollar nuevos productos, alcanzar nuevos mercados y fortalecer su competitividad”, según detalla el sitio web del Gobierno argentino.
Para lograrlo, ofrece una amplia gama de servicios que incluyen desarrollo de productos y procesos, certificación de calidad, ensayos, mediciones, capacitaciones y asesoramiento técnico especializado. De hecho, cuenta con 7 áreas específicas que ofrecen más de 8.500 servicios: Metrología y certificación; Competitividad industrial; Innovación; y Alimentos; Energía, Minería y Petróleo y Gas.
Desde 1972, el instituto también cumple el rol de Instituto Nacional de Metrología, según lo establece la Ley 19.511. Esto lo posiciona como el organismo encargado de establecer, mantener y reproducir los patrones nacionales de medida para asegurar la confiabilidad de las mediciones en áreas como el ambiente, la salud, los alimentos, la seguridad pública, el comercio y la industria.
Actualmente, el organismo cuenta con centros de investigación y desarrollo distribuidos a lo largo de todo el país, lo que le permite brindar asistencia técnica federal y adaptada a las particularidades de cada región. Además, ofrece formación profesional universitaria en el marco del Instituto para la Calidad Industrial (INCALIN) junto a la Universidad de San Martín.
Su trabajo impacta tanto en grandes industrias como en emprendimientos locales, consolidándose como un actor estratégico en la transformación tecnológica y productiva del país.