
El domingo 18 de mayo se llevarán a cabo las elecciones 2025 en la Ciudad de Buenos Aires, donde los ciudadanos emitirán su sufragio para renovar 30 bancas de la Legislatura porteña. Sin la instancia previa de elecciones primarias, los votantes deberán elegir directamente entre las listas de candidatos propuestas por los distintos partidos.
En este contexto, muchos electores se preguntan qué ocurre si deciden votar en blanco y cuál es su impacto en los resultados, especialmente desde el punto de vista legal.
El voto en blanco se da cuando un elector decide no elegir ninguna de las opciones propuestas en la boleta, pero igualmente introduce un sobre vacío o un papel en blanco en la urna. Es una forma de expresar disconformidad con las alternativas disponibles, manifestando que ha participado en el acto electoral, pero no ha apoyado a ningún candidato.
Para la Cámara Nacional Electoral (CNE), el voto en blanco “representa una manifestación de la voluntad del electorado de abstenerse de elegir entre las diversas propuestas formuladas en un sistema legal de sufragio”. Para hacerlo, se debe colocar en la urna el sobre vacío o con un papel de un color, sin imágenes ni inscripciones.
La Constitución Nacional, en tanto, no explica los funcionamientos específicos de los comicios, sino que da cuenta de los derechos ciudadanos en lo político con el voto “universal, igual, secreto y obligatorio”. Según el artículo 37 se “garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia”.
Según la ley vigente, el voto en blanco es considerado un voto válido, aunque no se asigna a ningún partido. Esto significa que forma parte del total de votos emitidos, pero no beneficia directamente a ninguna lista o candidato.
Sí. Al ser considerado un voto válido, el voto en blanco influye en el cálculo del porcentaje de votos que recibe cada fuerza política. Es decir, al aumentar el total de votos válidos, los partidos necesitan una mayor cantidad de votos afirmativos para alcanzar ciertos porcentajes, como los requeridos para superar el piso electoral o acceder a la distribución de bancas.
Por este motivo, un alto porcentaje de votos en blanco puede dificultar que partidos pequeños logren representación.
No. El voto en blanco es válido, mientras que el voto nulo (por ejemplo, un sobre con boletas rotas o con inscripciones) se considera inválido y no se tiene en cuenta para el reparto de cargos. El voto en blanco, en cambio, demuestra participación activa en el acto electoral, respetando las condiciones de la ley.
Aunque la Constitución no menciona expresamente al voto en blanco, su existencia y validez están reconocidas dentro del sistema electoral argentino a través de leyes complementarias. Es una herramienta legítima de expresión ciudadana que tiene efectos concretos en la conformación de los resultados.
Entre los delitos y faltas electorales más comunes que pueden ser denunciados se encuentran:
Cada caso de posible fraude electoral será evaluado por la Justicia y, de comprobarse las irregularidades, podrán aplicarse sanciones que van desde multas hasta penas de prisión, dependiendo de la gravedad del hecho.