
La última semana de julio comenzó con frío. Y se espera que la mínima en CABA y el Gran Buenos Aires se mantenga algunos días por debajo de los 10 grados. Pero la tendencia se revertirá pronto. Otra buena noticia: en la Ciudad y el Conurbano no hay agua a la vista.
Este lunes amaneció mayormente nublado, con viento desde el Río de la Plata que se hacía sentir y obligaba a llevar campera. Se mantendrá de esa manera hasta que, a la noche, se descubra un poco el cielo y pase a estar parcialmente nublado. La temperatura mínima es de 8 grados y la máxima llegará a 14, según el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El martes, el termómetro se moverá entre los mismos valores, aunque con una invitada que ya anduvo de visita en el AMBA: la neblina por la mañana. Un día después comenzará a moverse la temperatura. La mínima subirá a 9 grados y la máxima llegará a 17.
Ese será el anuncio de la tendencia para el resto de los días. Es que el jueves el termómetro irá desde los 12 grados a los 16, el viernes se ubicará entre 13 y 17 grados y el sábado la oscilará entre 14 y 18 grados. El viento seguirá sintiéndose a lo largo de esos días, aunque soplará desde el norte.
Dos noticias, una mala y una buena. La mala es que el cielo estará nublado desde el miércoles a la tarde y el sol recién se asomará el sábado. La buena: no hay pronóstico de lluvias, apenas una probabilidad de precipitaciones de 10% el viernes.
El domingo volverá a estar nublado, aunque la mínima seguirá por encima de los 10 grados y la máxima llegará a 17 grados.
A diferencia del domingo, cuando hubo 13 provincias bajo alerta, este lunes son apenas tres las que mantienen vigente avisos del SMN.
Se trata de de la zona cordillerana del sur de Neuquén, el oeste de Río Negro y el oeste de Chubut. En todas ellas rige un alerta amarillo por lluvia. Se esperan “posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas”.
Con el correr de las horas, la situación podría pasar a naranja, especialmente en Río Negro. En ese caso, podrían registrarse “fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente”.