
La lúcida Chavela Vargas afirmaba que el mexicano nace donde puede. Lo decía siempre que se ponía en dudas su condición mexicana dado que ella había nacido en Guatemala. ¿Dónde nacen los argentinos? Es un buena pregunta. Yo creo que uno nace como ciudadano de un país cuando empiezas a considerar sus éxitos como tuyos y a entristecerte con sus derrotas, sus desafueros, sus necedades. Sentirse ciudadano de determinado país se parece mucho al amor, es un pacto entre ese país y tú. Un pacto secreto que solo tú sabes si es verdadero porque lo sientes o no. No empieza cuando te conviertes en ciudadano ni cuando te deslumbra la belleza de un paisaje o te dices yo quiero estar acá. Es algo recóndito que no tiene que ver con adoptar usos y costumbres y mucho menos maneras de hablar. Yo voy a estar diciendo tú hasta que me muera, nunca voy a adoptar el vos, ni a acentuar a la manera argentina, tampoco a la playa le diré “plasha”, quizás porque llegué demasiado viejo para cambiar tanto. Pero cuando dicen posta, piola, embole, ponele entiendo a la perfección lo que quieren decir y son palabras que empleo de manera continua.
Posta y ponele son de las más ricas del idioma vernáculo. Años le lleva al nuevo argentino saber cuando algo es posta. Y en cuanto a ponele, si no va acompañado con una sonrisa, es difícil entender qué te están queriendo decir, ponele.
Piola es de las más difíciles y de las que más enriquecen el idioma latinoamericano. No acabo de entender cuando algo es piola o no, porque si es un elogio entonces cuando tienes una discusión dura de verdad te dicen “no te hagás el piola” ¿en qué quedamos, elogio o ditirambo? ¿Me estaré haciendo el piola con estas palabras? Cómo saberlo, si no naciste por estos lares es difícil llegar a manejar el idioma argentino por completo. Aunque es fácil de entender, acá la gente hace del hablar con claridad una religión. Durante años los profesores se ocuparon de soltar a la calle después del ciclo lectivo una masa de adolescentes y jóvenes que saben pronunciar bien y que vistos por un cubano parecen catedráticos. En Cuba nos comemos la mitad de las palabras y si somos de la región occidental del país, más.
Pero volviendo a ponele, posta, y piola deberían estar en algún himno, sería hermoso que alguna estrofa dijera “posta haremos lo posible porque no nos hacemos los piolas, ponele”. Acá empieza a enredarse el himno, este himno o canción de cancha. En fin, tantos nuevos argentinos caribeños nacimos donde quisimos y empezamos a dotar a esta tierra de un color moreno: venezolanos, colombianos, haitianos, dominicanos, brasileños y cubanos junto a los senegaleses andamos por estas tierras y ya poco a poco empiezan a dejar de preguntarnos si vendemos cinturones, somos profesores de baile, de boxeo o estamos acá de paso. Y empiezan a aceptarnos sin un “ponele” que nos remita a nuestra extranjeridad que bien pensada es común: todos y todas somos extranjeros en esta vida y un día no estaremos.