Ante un brote de sarampión que tiene como epicentro a Florencio Varela, la Provincia se encuentra en estado de alerta y ya se aplica una campaña de refuerzo en la vacunación. Al cierre de esta edición había cuatro casos confirmados por laboratorio y otros tres sospechosos solo en Varela. Ninguno tenía antecedente de viaje, por lo que intenta frenarse la circulación comunitaria de una enfermedad de fácil contagio, posibles complicaciones graves y que hasta ahora se mantenía controlada con la vacunación.

El alerta comenzó el 3 de marzo cuando se confirmó el séptimo caso de este último brote, pero esta vez en Florencio Varela. Se trató de un bebé de ocho meses que, según confirmó el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación, presentó los primeros síntomas de la enfermedad el 23 de febrero. Recién el 1° de marzo fue llevado a una consulta médica y poco después se confirmó el diagnóstico.

A partir de ahí, se comenzó a investigar a todos sus contactos estrechos y se descubrió que el papá del bebé también había tenido fiebre y podría haber sido el caso cero: trabaja en una zona de CABA donde hubo otros casos. Así, empezó a desentrañarse el origen de un brote que hasta el momento se confirmó en cuatro vecinos de Varela de distintas edades y se sospecha que podría haber alcanzado a más personas que estuvieron en contacto con la primera familia en esos días.

Hace 25 años, la vacunación masiva había logrado frenar la circulación endémica de esta enfermedad en el país, pero en los últimos años se detectó un sostenido aumento de casos y una baja en la tasa de vacunación. Muchos médicos nunca habían visto casos de sarampión frente a frente, hasta ahora.

Días después de las primeros dos confirmaciones en Varela, surgió otro par más: un hombre de 40 años, amigo del adulto que se había contagiado en primer lugar, y su hija de dos años.

Ante este panorama y mientras se discute a nivel gubernamental si se lanzará una campaña de refuerzo en la vacunación en todo el AMBA, las autoridades locales se refirieron al foco en Varela y posibles formas de contenerlo. En comunicación con Radio UNAJ, la semana pasada, la secretaria de Salud del Municipio de Florencio Varela, Adriana Alonso explicó: “El primer día armamos un equipo, se bloqueó el domicilio en el que ocurrió. Hicimos un radio de bloqueo de nueve manzanas casa por casa, controlando las libretas de vacunación de todos los convivientes, incluidos niños y adultos”. Quienes no tenían alguna vacuna, recibieron la dosis faltante.

Como los primeros casos se habían dado en el barrio Pico de Oro, el Municipio tomó la iniciativa de vacunar a toda esa zona antes que nada. Pero, ante este panorama, además el Municipio recibió la autorización para suministrar una dosis extra a niños de 6 a 11 meses para no tener que esperar al año, cuando se da la primera dosis de calendario. También están aplicando una dosis extra para niños menores a 5 años que aún no hayan recibido la segunda dosis de calendario, que se aplica antes del ingreso a primaria.

Esa dosis extra, en esta instancia, se aplicará en barrios cercanos a Pico de Oro o en personas que hayan estado en contacto con un casos sospechoso en otra zona del distrito. Si el brote se extiende, es probable que la campaña de refuerzos también lo haga.

Una situación preocupante que remarcan las autoridades y que abarca a toda la Provincia es que muchos niños no tienen el calendario completo de vacunación. Éste incluye dos dosis de la vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, rubéola y paperas y deben aplicarse siempre a los 12 meses y a los 5 años. Aunque debería ser una condición obligatoria para el ingreso escolar, según el Ministerio de Salud la vacunación obligatoria en niños cayó un 30% entre 2019 y 2023 y casi un 40% entre 2022 y 2023.

El mayor problema se detecta en la tasa de vacunación al inicio de la escolarización, entre los 5 y los 6 años: en comparación con 2019, el año pasado se detectó una caída en la cobertura de la vacunación triple viral, del 77,3% al 41,9% en la Provincia de Buenos Aires.

Para los especialistas, esta baja en las tasas de vacunación puede deberse a la percepción de que ciertas enfermedades no son tan peligrosas y a la desinformación con respecto a la seguridad de las vacunas que circuló tras la pandemia de covid.

El sarampión es una enfermedad infecciosa viral altamente contagiosa (se transmite por secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas, o por vía aérea) y puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, diarrea y deshidratación. Es especialmente riesgosa bebés que aún no han sido vacunados, personas inmunosuprimidas, mujeres embarazadas y aquellos que no tengan el esquema de vacunación completo. Las personas vacunadas solo pueden contagiarse en muy pocos casos (la eficacia es del 97%).



Fuente Clarin.com

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