En Argentina, el Día del Padre se celebra cada año el tercer domingo de junio, al igual que en muchos países del mundo. Sin embargo, no siempre fue así.

Hubo una época en la que se proponía conmemorar esta fecha en honor a José de San Martín, el Padre de la Patria, y celebrarla el 24 de agosto, día del nacimiento de su hija, Merceditas.

Antes de que los regalos, las promociones comerciales y los almuerzos en familia dominaran la escena, la idea tenía un sentido profundamente histórico y educativo.

Papá. Viejo. Pa. Hay muchas formas de decirlo y cada casa tiene la suya. Más allá del apodo, el Día del Padre sigue siendo una excusa para frenar un momento y reconocer a quienes acompañaron, cuidaron o hicieron lo que pudieron desde ese lugar.

Algunos reciben regalos, otros un llamado. A veces alcanza con un mate compartido, un mensaje o una visita. ¿Pero de dónde viene esta costumbre? Un repaso por el origen y la evolución de esta fecha tan significativa.

La primera conmemoración oficial a los padres argentinos se llevó a cabo por el Consejo Nacional de Educación el 24 de agosto de 1958. La fecha rendía homenaje a José de San Martín, considerado el “Padre de la Patria”, en recuerdo del nacimiento de su hija Mercedes Tomasa San Martín, más conocida como “Merceditas”, en 1816.

La iniciativa surgió en Mendoza, impulsada por la docente Lilia Martelotte de Chierico, y fue adoptada por el Consejo Nacional de Educación como parte de las celebraciones escolares patrióticas. Sin embargo, esa versión de la fecha no logró imponerse.

Con el paso de los años, Argentina fue dejando atrás el homenaje a San Martín para alinearse con una tradición que ya se había extendido en Estados Unidos y gran parte de América: celebrar el Día del Padre el tercer domingo de junio.

El origen del festejo en EE. UU. surgió en 1909, en Washington, una mujer llamada Sonora Smart Dodd propuso homenajear a su padre, William Smart, un veterano de guerra que había criado solo a sus seis hijos tras la muerte de su esposa.

Inspirada por una misa del Día de la Madre, quiso que también existiera una jornada para destacar la figura paterna. Así, ese mismo año se celebró por primera vez el Día del Padre en junio, el mes en que su padre cumplía años.

La adopción de esta nueva fecha se formalizó a través de la calendarización escolar lo que implicó que cada año, en los colegios de todo el país, se realicen actividades alusivas, generalmente el día hábil anterior si cae en fin de semana.

Además, fue avalada por distintas resoluciones ministeriales (como en Mendoza con la Resolución 316/2000 y luego la 774/2001), lo que permitió unificar el festejo en todo el país.

Desde entonces, el tercer domingo de junio se consolidó como el momento del año dedicado a homenajear a los padres, tanto en el ámbito educativo como en el plano familiar y comercial.

El reconocimiento a la paternidad es uno de los festejos más recientes que se instauraron en Argentina, detrás del Día de la Madre y el Día del Niño.



Fuente Clarin.com

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