
Luego de que el cardenal Dominique Mamberti pronuncie el famoso “Habemus Papam” en el balcón de la basílica de San Pedro, se revelará quién es el nuevo papa tras la muerte de Francisco. Allí se conocerá otro detalle clave, el nombre de bautismo del nuevo pontífice, que puede ser la primera pista sobre el rumbo del próximo pontificado.
“¿Quo nomine vis vocari?” (“¿Con qué nombre querés ser llamado?”), fue la pregunta que recibió Jorge Mario Bergoglio el 12 de marzo de 2013. Allí comenzó su nueva vida. “Vocabor Franciscus”, respondió él. “Me llamaré Francisco”.
Doce años después, tras la muerte de Bergoglio, se repetirá la ceremonia. Un papa Francisco II -aunque poco probable- significaría continuidad con el legado pastoral del papa argentino y su prioridad hacia los marginados.
La práctica de adoptar un nuevo nombre se arraigó durante el siglo XI, un período de papas alemanes que eligieron nombres de obispos de la Iglesia primitiva por “un deseo de transmitir continuidad”, le dijo a AP el reverendo Roberto Regoli, historiador de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.
Durante muchos siglos, los nuevos papas tendían a elegir el nombre del pontífice que los había elevado a cardenal, en una suerte de homenaje. Sólo a partir de mediados del siglo XX los nuevos papas comenzaron a elegir nombres que señalaban el objetivo de su papado, explicó Regoli.
Francisco. Jorge Bergoglio, elegido en 2013, tomó el nombre de san Francisco de Asís, conocido por su humildad, vida de pobreza y amor por todas las criaturas.
Benedicto. Este nombre fue elegido por última vez por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, en 2005. El papa Benedicto XVI dijo que quería rendir homenaje a Benedicto XV, quien dirigió la Iglesia durante la Primera Guerra Mundial y a san Benedicto, que ayudó a difundir el cristianismo por toda Europa.
Juan Pablo. El primer nombre compuesto del papado fue elegido por el cardenal Albino Luciani en 1978 para honrar al papa Juan XXIII, quien abrió el proceso del Concilio Vaticano II que reformó la Iglesia católica, y a Pablo VI, quien lo cerró. El papado de Juan Pablo I duró solo 33 días. El cardenal polaco Karol Wojtyla, quien lo sucedió, eligió el nombre de Juan Pablo II.
Juan. Es el nombre más popular, elegido por 23 papas, el último en 1958 por Juan XXIII. Juan puede referirse a san Juan el Apóstol, uno de los 12 apóstoles de Jesús o a san Juan Bautista, el profeta que bautizó a Jesús.
Pablo. Lo eligieron seis veces, más recientemente en 1963 por Pablo VI. San Pablo el Apóstol difundió las enseñanzas de Jesús en el Siglo I.
Pío. Está asociado con papas conocidos por su inclinación tradicionalista y antirreformista.