Este fin de semana empezó oficialmente el invierno. Desde el viernes 20 de junio, casi a la medianoche, el solsticio y el ingreso del signo de Cáncer marcó una nueva estación y un cambio progresivo en las energías astrológicas de las próximas semanas.

Durante julio, agosto y casi todo septiembre, habrá varios tránsitos planetarios importantes, incluso tendremos a Mercurio retrógrado, pero ninguno tan crucial como el que ocurrirá el 7 de julio de 2025. Ese día, Urano ingresará a Géminis, un signo que no visita desde hace casi 80 años. La última vez que este planeta estuvo allí fue de agosto de 1941 a agosto de 1948.

Es cierto que todos los ingresos planetarios marcan cambios en la propuesta energética. Sin embargo, la astrología sostiene que cuando están protagonizados por los planetas transpersonales (Urano, Neptuno o Plutón), se generan movimientos progresivos a gran escala que pueden influir en el orden mundial. Su pasaje de un signo a otro se considera un hito importante porque impactan en la consciencia colectiva.

La astróloga Lucía Ferreccio explica a Clarín que Urano se asocia con lo disruptivo, lo revolucionario y que, cada vez que cambia de signo, abre nuevas preguntas. “En este caso, al ingresar en Géminis —signo vinculado al pensamiento, la palabra, las redes y la curiosidad—, es esperable que se transformen profundamente nuestras maneras de hablar, de aprender, de enseñar y de vincularnos en la vida cotidiana”, afirma.

Urano ingresa a Géminis en pleno invierno: “Electricidad, innovación, ruptura”

Urano demora casi 84 años en transitar los doce signos, pero su paso por Géminis este año será breve, durará cuatro meses. Luego, volverá por última vez a Tauro en fase retrógrada. De todos modos, en las semanas de invierno veremos un anticipo de su propuesta energética para los siguientes seis años. A finales de abril del año entrante, ingresará en Géminis definitivamente y permanecerá allí hasta agosto de 2032.

Urano oscilará entre Géminis y Tauro durante el invierno y la primavera. Si queremos seguirle la pista, basta con saber lo siguiente: El lunes 7 de julio, Urano ingresará en fase directa a Géminis. Dos meses después, el sábado 6 de septiembre, empezará una retrogradación de 150 días. Esa marcha atrás hará que, el 7 de noviembre, reingrese a los últimos grados de Tauro, donde seguirá retrocediendo hasta el 3 de febrero de 2026.

Para el astrólogo Álvaro Norambuena el cambio de signo representa “un punto de inflexión en el ritmo celeste”. “Urano es electricidad, innovación, ruptura. Allí donde toca, acelera procesos que han estado estancados. Y al entrar en Géminis, el signo de las redes, el pensamiento, el lenguaje y el intercambio, lo que se sacude es nuestra forma de pensar, comunicar y aprender”, detalla a este medio.

Norambuena tampoco descarta que se presenten algunos cambios inesperados en medios de comunicación, educación, redes sociales o nuevas tecnologías, los campos que rige la energía geminiana.

Asimismo, el astrólogo precisa que el impulso vanguardista de Urano en Géminis durante este invierno no siempre estará acompañado por la energía del resto del cielo y se nos presentarían desafíos para lidiar con esta tensión. Es que, en agosto de 2025, cinco planetas estarán retrógrados: Plutón, Neptuno, Saturno, Quirón y el temido Mercurio.

Según Norambuena, la tensión se hará evidente porque Urano en Géminis quiere acelerar, mientras el resto del cielo nos pide bajar la velocidad, “como vivir con la mente encendida y el corazón en pausa”, dice.

En ese sentido, quizá nos veamos tentados a querer innovar, cortar con todo, cambiar de narrativa o de creencias, pero el especialista en astrología advierte que la propuesta cósmica nos planteará unas preguntas: ¿Entendés por qué sostenías esa historia?, ¿qué miedo o qué herida te hacía repetirla? Al responderlo, podremos empezar a avanzar.



Fuente Clarin.com

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