-Escribió varios libros siempre con una perspectiva humanística. ¿Cómo es ver la persona desde esa mirada en estos tiempos?

El organismo humano no solo vive, sino que fundamentalmente existe. Existir implica salir de lo que uno es al encuentro con el otro. Desde el humanismo vemos a los seres vivos con una tendencia a crecer y desarrollar potenciales, que en un principio están al servicio del sobrevivir. Al expresarse humanamente y desplegarse, emergen nuestras cualidades existenciales que implican preguntas: conciencia de muerte-finitud, incertidumbre ante el misterio del porqué, del cómo y el para qué estamos aquí en el mundo, darse cuenta que somos libres y responsables de todos nuestros actos, que no podemos culpar a nadie sobre lo que hacemos. No estamos determinados por nuestro pasado, en tal caso influidos. Parafraseando a Jean Paul Sartre, no soy responsable por lo que hicieron de mí, pero debo hacerme responsable por lo que yo hago con lo que hicieron de mí. Por ello estoy condenado a la libertad.

.-Hablaba del salir al encuentro con los otros. En ese sentido: ¿cómo está viendo los vínculos hoy?

Desde el humanismo se fomenta el encuentro yo-tu, y trabaja para superar el nosotros-ellos. Este último es la fuente de todo conflicto, porque el sentir que hay un ello, es como pensar en un enemigo que puede aparecer en la pareja, entre socios, vecinos, la violencia de todo tipo y más aún las guerras. Somos seres totales, holísticos, ni monistas ni dualistas en nuestro funcionamiento. Nuestra condición humana, ante la incertidumbre de la existencia, nos hace construir conceptos duales, eso nos tranquiliza en tanto creemos que nos da explicaciones, de allí emergen los sistemas de creencias. Es así que surgen conceptos como bondad/maldad, paz/guerra, amor/odio, maneras de entender que nos desconectan de vivencias mucho más complejas, en tanto se ubican en dos extremos. Esto nos aleja de experiencias más integrales, desde las cuales podríamos elegir más libremente.

-¿Qué ve en el consultorio en relación a todo esto?

Las consultas están mayoritariamente centradas en la relación de pareja, no es casual que las relaciones duren poco, básicamente porque no pueden comprender o escuchar las diferencias de proyectos y de sentido con el otro. Todo esto se vehiculiza en el encuentro íntimo, donde allí también se expone y manifiestan estos desacuerdos. Y también se observan en las consultas muchas miradas distintas en la pareja respecto a la educación de los hijos.

-¿Hay un sistema de creencias diferente en cada cual que impide muchas veces el acuerdo, el entendimiento?

Los seres humanos necesitamos tener una identidad individual, un sistema de creencias que nos oriente, eso permite la pertenencia a agrupaciones desde las cuales se construyen sistemas de creencias grupales, que en algunos casos se hacen dogmas y allí no se aceptan diferencias. Es lo que decía del nosotros y ellos. Estamos en un mundo de extremos, blanco o negro, en lo ideológico, político, en lo religioso, en los valores, y todo esto alimenta y aumenta la angustia existencial. Si le sumamos los miedos y temores, eso nos pone a la defensiva y nos invaden enojos e iras, que se suman a la injusticia social. Se traduce en más intolerancia, sufrimiento y conflicto.

-¿Qué se puede hacer para reducir esa carga emocional que lleva al sufrimiento permanente y conflictos con el otro?

Fomentando la comprensión empática, viendo y sintiendo al otro como un semejante, haciendo aflorar valores vitales. Debería ponerse en todo ámbito educativo espacios de encuentros periódicos, donde se practique la escucha empática. En la ciudad de Buenos Aires hay una ley de mediación escolar del año 2009 que no se aplica. Esto mismo sí se realiza en Chile donde psicólogos y counselors ayudan a que los chicos puedan dialogar entre ellos. La mediación apunta a favorecer la convivencia pacífica y cooperativa entre los alumnos pero también se trabaja con situaciones de conflictos entre adultos en la comunicad educativa implementando métodos pacíficos alternativos de resolución. Se podría hacer en el ámbito político, yo lo propuse en nuestro Congreso Nacional. Cada diputado opina desde su sistema de creencias pero sería bueno que pueda conocer al que piensa distinto, saber si tiene hijos, si está sufriendo por algo.

-Se habla justamente mucho de empatía en estos tiempos. ¿Se convirtió en una palabra de moda o vacía de contenido?

Si, coincido, por un lado está buena la intención, pero por otro me hace dudar de la coherencia y autenticidad, del que lo dice con facilidad, porque ese concepto hoy se ha popularizado. Y eso hace que se corra un riesgo, que no se comprenda lo difícil que es empatizar. No es ponerse en los zapatos del otro simplemente, porque te pueden quedar chicos o grandes. Es internalizar, con un trabajo profundo y lento, descentrarse de lo que uno es, olvidarse del ego, entramarse en un encuentro y tener la posibilidad de que ese otro se sienta comprendido, en lo que piensa, siente, y en la intención que tiene lo que hace.

-¿La vida es un juego de roles, un teatro donde nos exponemos y aprendemos?

Yo creo que cada uno de nosotros construye o se autoconstruye un relato, una novela de la vida que va armando. Necesitamos reafirmar ese relato que a veces es rígido, para sostenernos ante la incertidumbre. Con la posmodernidad y la no verdad aumentó la incertidumbre de la existencia humana, todo está cuestionado. Si no hay proyecto y dirección no hay existencia y así estamos desamparados y solo necesitamos acercarnos a los que piensan parecido como guarida.

-¿Y cómo se puede desarmar ese relato rígido de nuestras vidas?

Lo importante es que uno puede redefinir su relato. Nosotros como profesionales de la escucha, podemos acompañar a que la persona pueda hacerlo. Entonces en relación al rol, estoy convencido que es el de ayudar a que la persona ande a contramano, tal vez incomodándose de tanto en tanto, cambiando de rumbo, frenando esa historia que te estás construyendo porque por ahí te aburriste, e ir al revés, para revisar tu historia. Al revés no es ir para atrás, puede ser para adelante, pero no vayas como siempre hiciste, tal vez caminando ahora por la vereda de enfrente. Te chocarás, te encontrarás con trabas pero las vas a superar. Es muy fácil seguir por el mismo camino pero es bueno cambiar la ruta. En definitiva, sería revisar aquello que pensaste siempre y quizás es hora de revisarlo.

Señas particulares

Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires y Counselor (Consultor Psicológico) certificado por la NBCC International, Andrés Sánchez Bodas fue quien introdujo el counseling en Argentina al crear la carrera terciaria en 1987. Autor de libros como “Manifiesto humanístico”, “Buscas un lugar en el mundo” y más de diez títulos. Es Director Institucional de Holos Sánchez Bodas y Berneman, una de las escuelas donde se aprende counseling, y es uno de los impulsores de esta carrera por vez primera en España. Fue profesor titular en UBA, Universidad de Palermo (UP) y en la Universidad del Salvador.



Fuente Clarin.com

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