
Rafael Grossi, el argentino que dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dijo este domingo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que “nadie, ni siquiera el OIEA, está en capacidad de confirmar los daños subterráneos” en el sitio de Fordow, la planta principal donde Irán produce uranio enriquecido que fue atacada en la madrugada de este domingo por Estados Unidos.
En una sesión de emergencia ante el Consejo de Seguridad, solicitada por Irán tras los ataques perpetrados por Estados Unidos contra tres plantas nucleares, Grossi subrayó que “los ataques armados contra sitios nucleares nunca deberían suceder (porque) pueden derivar en escapes radiactivos con graves consecuencias”.
Según el Pentágono, bombarderos estratégicos B-2 con bombas anti-búnker de gran tonelaje apuntaron a la fortaleza subterránea de Fordow, la principal planta de enriquecimiento de uranio de Irán, en un ataque que se completó con el lanzamiento de hasta 30 misiles Tomahawk desde submarinos contra Natanz e Isfahán.
Grossi afirmó que en la planta de Fordow son ahora visibles “grietas”, que confirman el uso de esas bombas anti-búnker de las que informó EE.UU., pero insistió en que es imposible evaluar los daños causados en esa planta.
El director general del OIEA también reafirmó que en la planta de Isfahán “parece que han sido alcanzados los accesos a los túneles usados para el almacenamiento de material enriquecido”, además de algunos edificios relacionados, mientras que en la de Natanz la planta de enriquecimiento también fue atacada, pero no dió mayores detalles.