El famoso músico y compositor argentino Lalo Schifrin murió este jueves a los 93 años, en Los Angeles. Estaba internado por complicaciones derivadas de una neumonía. Entre sus obras más celebradas, compuso la música de la serie (y luego películas) Misión imposible, entre otros éxitos del cine y la televisión de los Estados Unidos.

Hace apenas dos meses, estrenó en el Palacio Libertad una obra junto a Rod Schejtman, el prestigioso compositor y pianista, famoso por fusionar música clásica sinfónica con bandas de sonido de películas. La sinfonía se llamó ¡Viva la Libertad!, y fue interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional y dirigida por el maestro Emmanuel Siffert.

Dijeron sus autores que “es un homenaje al espíritu resiliente que nos define como argentinos”, celebrando “la perseverancia como un mensaje universal, encarnado también en la figura del presidente Javier Milei”.

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Lalo Schifrin, compositor de la música del film “Misión imposible”

Una carrera con piezas icónicas

Lalo Schifrin fue uno de los más grandes representantes del arte argentino a nivel internacional desde mediados de los años ’60, cuando hizo la icónica música de la serie Misión imposible. Fue un gran arreglador de jazz, un notable compositor de jazz latino, un magnífico músico clásico y un pianista virtuoso.

La pasión musical venía desde la cuna, ya que su padre fue maestro concertino de la Filarmónica de Buenos Aires durante tres décadas. Y si bien soñó el mismo destino clásico para su hijo, éste amplió sus horizontes. Alguna vez Lalo contó que el padre lo reprendió por elegir el jazz y “una vida llena de drogas, alcohol y mujeres en la noche”. Lo envió a estudiar abogacía, algo que Lalo eludió: se marchó a estudiar composición en el Conservatorio de París.

A su regreso a los 23 años -había nacido el 21 de junio de 1932 en Buenos Aires y cursó el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires- era un excelente pianista de jazz y llamó la atención, nada menos, de un músico al que idolatraba: el trompetista Dizzy Gillespie, el maestro del bebop. Lalo le compuso una gran suite de cinco movimientos que tituló Gillespiana y Dizzy le ofreció unirse a su banda en Nueva York, en 1960.

Lalo Schifrin en 2005, cuando tocó en la prestigiosa sala de conciertos del Lincoln Center en Nueva York. Foto EFELalo Schifrin en 2005, cuando tocó en la prestigiosa sala de conciertos del Lincoln Center en Nueva York. Foto EFE

Así comenzaría varias temporadas de giras y conciertos, en las que Lalo tocó con leyendas como Count Bassie, Ella Fitzgerald y Miles Davis. Antes, ya había estudiado piano con el padre de Daniel Barenboim y fue pianista de la orquesta de Xavier Cugat. Ya ingresado a la década del ’60 se convirtió en un formidable arreglador, totalizando un centenar de producciones, incluyendo los de Gillespie y Stan Getz, o el brillante álbum The Cat, del organista Jimmy Smith, ganador del Grammy en 1964.

Schifrin era un músico famoso cuando su agente le comunicó que un productor, Bruce Geller, lo necesitaba para el piloto de una serie televisiva que sería Misión Imposible. Todavía disfrutaba del exitazo de El gran desafío (The Cincinnati Kid), pero nada fue comparable a lo que vendría. Lo definió así: “Misión Imposible se volvió tan popular que cambió mi carrera y me abrió puertas a múltiples encargos”.

El álbum de Misión Imposible ganó dos premios Grammy, al mejor tema instrumental y la mejor banda de sonido. Schifrin la grabó con destacados músicos de jazz en una sesión histórica, en los Desilu Studios de Culver City. “Llegué a ver la grabación y quedé impresionado”, contó Martin Landau, uno de los protagonistas de ese momento junto a Barara Bain y Steven Hill. Con el tiempo, la obra sería grabada por artistas tan diversos como Adam Clayton de U2 o Kanye West.

Lalo Schifrin recibió en 2018 un Oscar honorífico por su trayectoria. Foto: AFPLalo Schifrin recibió en 2018 un Oscar honorífico por su trayectoria. Foto: AFP

Schifrin se había instalado en Hollywood en 1963. Sin embargo, ya en la Argentina había tenido contacto con el cine y fue el compositor de la música de El jefe (1958), la película de la dupla Fernando Ayala-Héctor Olivera. Pero en Estados Unidos, mucho después, el éxito de Misión Imposible le dio una nueva proyección, escribiendo la música de decenas de películas entre las cuales estaba Harry el sucio, con Clint Eastwod como protagonista. Era un infaltable para las series de TV como Ben Casey, Centro Médico, Valle de pasiones o El agente de Cipol.

No abandonó nunca el jazz y así escribió la suite Jazz Mass en 1965 o se aproximó al funk con Black Widow, un disco editado a mediados de los años ’70. De tanto en tanto abordaba la música clásica, como ocurrió en los ’90 cuando fue el arreglador principal para Los Tres Tenores, con Luciano Pavarotti, José Carreras y Plácido Domingo. También dirigió obras con la Sinfónica de Argentina, la Filarmónica de Israel y la Sinfónica de Londres, entre otras.

Lalo Schifrin en el Luna Park en 2006. Foto: Marcelo  CarrollLalo Schifrin en el Luna Park en 2006. Foto: Marcelo Carroll

Más distinciones

En noviembre de 2018, en la sala Ray Dolby Ballroom, en Hollywood, escenario de tantos episodios trascendentes en el espectáculo, era la noche de los Oscar honorarios y esa vez llegó Clint Eastwood para entregarlo a un formidable músico con el que trabajó en ocho producciones: Lalo Schifrin, argentino, de 86 años en ese momento.

“Componer para el cine me dio una vida de felicidad y creatividad, este Oscar es la culminación de un sueño”, agradeció Lalo. Lo había presentado Katy Bates: “Sin esta música, Tom Cruise hubiera fallado en su primera misión y no hubieran existido las cinco secuelas”.

Lalo, delante de una audiencia que le admiraba, se explayó sobre sus comienzos y su trayectoria: “En mis tiempos, el jazz era una música que se consideraba inmoral. No podía ir a comprar discos de ese tipo porque estaban prohibidos. Pero la música no tiene límites, es un lenguaje universal”.

Lalo Schifrin ya había sido nominado seis veces para el Oscar, aunque no se lo habían concedido. Primero fue por la banda de sonido de películas como La leyenda del indomable (1967), The Fox (1968), El viaje de los condenados (1976) y Terror en Amityville (1979). Siguió por la canción original People alone de La Competición (1980) y finalmente por la adaptación de El golpe II (1983).

Lalo Schifrin con su esposa Donna cuando recibió el premio Commandeur in the Order of Arts and Letters, en 2016 en Paris. Foto AFPLalo Schifrin con su esposa Donna cuando recibió el premio Commandeur in the Order of Arts and Letters, en 2016 en Paris. Foto AFP

Tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Obtuvo cuatro premios Grammy y un Premio Max Steiner de música para cine. En noviembre de 2016 fue nombrado por el Ministerio de Cultura de Francia Commandeur des Arts et des Lettres y más tarde pasó a integrar el Comité de Honor de la Union des Compositeurs de Musiques de Films (U.C.M.F.) junto con notables como Ennio Morricone, Jean-Michel Jarre y el pianista Jean-Michel Bernard. Además de haber sido nominado varias veces por la Academia del Cine de Hollywood, el ya citado Oscar Honorario le sería concedido en el 2018.

En 2021, se estrenaron en Buenos Aires sus cuartetos Modern String Quartet 1 y 2 con un grupo liderado por el violinista Rafael Gintoli. Además, se presentó un arreglo de su Tango del atardecer y la pieza para violín solo que le dedicó a su padre.

“Hay dos artes del siglo XX que abracé, y no por snobismo: el jazz y el cine”, dijo alguna vez. Pero fue mucho más, un músico formidable, completo. Sencillamente excepcional.



Fuente Clarin.com

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