Año 2018. La prueba Aprender de 2017 muestra que solo el 31% de los estudiantes termina la secundaria con un nivel satisfactorio en Matemática.

La noticia escandaliza, los especialista opinan y el gobierno de Macri lanza el plan “Aprender Matemática”, con el que dice que van a revertir los malos resultados, y con el mismo Macri dando un discurso de lanzamiento en el Planetario de Buenos Aires.

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Macri presenta el Plan Nacional Aprender Matemática, en 2018

Año 2020. La prueba Aprender de 2019 muestra un retroceso. Ahora solo el 28,6% de los estudiantes termina con un nivel satisfactorio en Matemática.

La noticia escandaliza, los especialista opinan y desde el Gobierno de Alberto Fernández -que había dado de baja el plan del macrismo- dicen que encararán la cuestión con un nuevo Plan Nacional de Ciencias, que incluye la enseñanza de la Matemática.

Año 2023. Pasó la pandemia, del Plan de Ciencias ni noticias, y la prueba Aprender de 2022 muestra un descenso aún mayor, de 11 puntos. Ahora solo 17,6% termina con un nivel satisfactorio en Matemática.

En medio de la crisis inflacionaria del fin del gobierno de Fernández, la noticia esta vez ni siquiera escandaliza. Y nadie lanza ningún plan.

Año 2025, la semana pasada. La prueba Aprender de 2024 muestra un nuevo retroceso. Ahora solo 14,2% de los alumnos terminan la secundaria con buen nivel en Matemática.

La noticia vuelve a escandalizar, los especialista vuelven a opinar y el secretario de Educación de Milei dice que “tenemos que desarrollar un plan de enseñanza de Matemática”.

¿Vuelta a empezar? ¿Será necesario un plan nacional?

Sí, y lo admiten los mismos autores del informe de Aprender 2024. Explican que en Lengua hay factores como los hábitos de lectura, la disponibilidad de libros o la estimulación temprana del Lenguaje y el vocabulario que tienen un peso considerable en el aprendizaje.

Pero eso no funciona así en Matemática.

De hecho, si uno mira los resultados de la última prueba Aprender verá que tanto los alumnos ricos como los pobres rinden mal. Por eso es necesaria una acción pedagógica planificada, desde la política educativa.

Pero la simple cronología de esta nota exhibe con claridad el déficit. ¿Existe una acción planificada? ¿Hay una verdadera preocupación por mejorar?

Desde aquella primera prueba de 2017 pasaron los funcionarios de Macri, de Fernández, ahora de Milei. Algunos anuncios, cero resultados. Y la sensación de que, en verdad, a la dirigencia argentina esto mucho no le importa.



Fuente Clarin.com

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