
“El 2 de abril del 2025 será recordado como el inicio de una nueva era a nivel mundial. Ningún país permanecerá indiferente al anuncio de nuevos aranceles, realizado por el Presidente Trump”, comienza explicando el documento elaborado por Maximiliano Moreno y Juliana Inda, de la Fundación Inai.
En términos generales, la suba de aranceles está mostrando 5 grandes drivers: frenar el ingreso de fentanilo y la inmigración ilegal, restablecer la equidad en el comercio mundial, mejorar los ingresos fiscales para poder reducir impuestos internos, atraer empresas para que vuelvan a producir en territorio de los EEUU, y recuperar el liderazgo en la agenda geopolítica global. Desde ya que estos ejes no pueden ser analizados de forma desconectada entre sí, existen claros vasos comunicantes entre ellos.
No es la primera vez que existen tensiones y hasta guerras comerciales en los últimos años. Sin embargo, hasta ayer habían sido medidas puntuales contra un país (por ejemplo, las medidas adoptadas por EEUU contra China) o sobre un sector (por ejemplo, las medidas que limitaban el comercio de acero, aluminio o vehículos eléctricos). En esta ocasión estamos frente a una situación diferente, EEUU adoptó una medida transversal a todos los productos de todos los orígenes. Si bien esta situación inédita hace difícil anticipar las consecuencias (en general y en particular para nuestro sector agroindustrial).
Argentina no es claramente el principal foco de preocupación de EEUU. Más allá de la situación particular de 2024 (año en el cual por primera vez tuvimos un superávit comercial en los intercambios con EEUU) nuestro historial muestra un gran déficit con EEUU. Además, dentro del ranking de importadores de EEUU,
Argentina ha venido ocupando lugares secundarios, alrededor del puesto 45. Por ello, “solo” se nos aplica el arancel de base del 10%.
Las exportaciones de productos agroindustriales argentinos a EEUU es de un promedio anual de US$ 2.100 millones. Si bien este valor es importante, se relativiza si tenemos en cuenta que somos el 24to abastecedor de esta clase de productos en el mercado de EEUU, dando cuenta de solo el 0,8% del total importado.
Se exporta principalte frutas (42% del total), pesca (9,6%), Miel (7,9%) bovinao (7,8%), yerba mate (4,7%), maíz, (3,2%) entre otros productos.
Vino de uvas frescas, mosto de uva: desde 5,3 centavos por litro a 19,8 centavos . Y ahora, desde 5,3 centavos por litro a 19,8 centavos más 10%.
Miel natural: 1,9 centavos por kilo a 1,9 centavos por kilo + 10%
Carne deshuesada de bovinos congelada: desde de 4,4 centavos por kilo y desde 4% hasta 26.4% pasó a 4,4 centavos por kilo y desde 14% hasta 36.4%.
Carne deshuesada, de bovinos, fresca o refrigerada: desde 4,4 centavos por kilo y desde 4% hasta 26.4% se incrementó a 4,4 centavos por kilo, y desde 14% hasta 36.4%.
Habas de soja, incluso quebrantadas (excluídas las de siembra para siembra): de libre a 10%.
“México y Canadá tienen grandes oportunidades para profundizar su penetración en el mercado agroindustrial de EEUU (el cual ya controlan con casi el 45% de las importaciones) al estar exentos de las medidas anunciadas el 2 de abril. Esto podría impactar en nuestras exportaciones de carne bovina y limones a EEUU, productos en los cuales competimos con dichos países. Sin embargo, lo inestable de la relación con EEUU de ninguna manera nos permite descartar que en el futuro cercano, sean sujetos de otro tipo de medida restrictiva de parte de EEUU”, señaló el informe..
De todas maneras, se mejoran las condiciones de acceso en comparación con otros competidores como la UE (20%) y Sudáfrica (30%). “Esto podría beneficiar nuestras exportaciones de vinos, aceite de oliva, azúcar y artículos de confitería”, remarcó.
“Si tomamos los principales productos exportados por Argentina a EEUU, en muchos de ellos ese destino es el principal o uno de los principales para nuestro país. Tal es el caso del vino, miel, mosto de uva y limones (1er destino), aceite de oliva, peras y aceite esencial de limón (2do destino)”, cerró.