
Las tragedias aéreas producen un profundo dolor, pero deben servir para que la gente que viaja en avión tome conciencia que cumpliendo con los protocolos de seguridad ante un accidente, se puede salvar la vida.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte estadounidense estipula que hay un 95,7% de posibilidades de sobrevivir a un accidente aéreo. Lo hizo en base a un estudio de 568 accidentes aéreos producidos en Estados Unidos entre 1983 y 2020.
Hay varias pautas de seguridad para los pasajeros de un avión. El periodista Ben Sherwood escribió un muy buen libro titulado The Surivors Club. Hay que aprender estas pautas y llevarlas a la práctica en un caso extremo.
Pensar en la vestimenta adecuada. Es bueno usar camisas o remeras de mangas largas, pantalones largos y zapatos cerrados. Este tipo de vestuario reduce el área del cuerpo que puede sufrir quemaduras o heridas. No es recomendable la ropa holgada, ya que puede engancharse o enredarse. Recordar que el algodón y la lana son los menos inflamables.
No hay que sacarse el calzado durante el vuelo. Si sucede un accidente es probable que se deba caminar entre objetos punzantes. Caminar descalzo dificultará el escape del lugar del siniestro.
Prestar atención a las instrucciones de seguridad previas al despegue que nos indican las azafatas. Cada avión y aerolínea tienen sus particularidades. Hay que contar el número de asientos que hay entre el asiento que ocupamos y la salida de emergencia. En caso de impacto y falta de luz, será fundamental.
Llevar siempre abrochado el cinturón de seguridad. Por cada centímetro que esté más flojo, se multiplica por dos la fuerza que se recibe durante el impacto. Tener bien claro también como se desabrocha. No llevar ningún objeto punzante en la vestimenta. Se puede clavar en tu cuerpo. No llevar ningún objeto bajo el asiento.
No entrar en pánico. Ponerse en la posición de impacto. Si tenés otro asiento adelante, apoyá la palma de una mano contra su parte trasera y coloca la otra encima, también con la palma hacia abajo, después, colocá tu frente sobre estas.
Si no tenés ese asiento previo, inclinate hacia adelante, colocá el pecho sobre los muslos, la cabeza entre las rodillas y agarrate los tobillos con las manos. En ambos casos hay que tener los pies pegados al suelo y situarlos por detrás de las rodillas para evitar roturas óseas. No abandonar esta posición hasta que el avión se detenga del todo.
Ponerse la mascarilla de oxígeno. Hacerlo con mucha rapidez ya que los segundos con oxígeno extra que se ganan podrían ser decisivos. Si el avión cayó al agua ponerse con rapidez el chaleco salvavidas.
Hay que proteger las vías respiratorias del humo. El humo tóxico ha sido la causa de muerte de muchas personas tras producirse accidentes aéreos. Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo y caminar agachado bajo el nivel del humo. Para respirar mejor sirve que el pañuelo esté humedecido, si fuera necesario incluso con tu orina.
Salir del avión lo más rápido posible. Tras el impacto pueden producirse incendios o explosiones fatídicas. No preocuparse por las pertenencias y correr o nadar hasta alejarse a unos 150 metros del avión.
Prestar ayuda cuando sea posible. Si estás sin lesiones o están son leves, hay que ayudar al herido. Pero primero comprobar que uno mismo no tiene lesiones internas. Si las tuviera, evitar movimientos innecesarios.
Fuera del avión, si es en tierra, permanecer en un lugar y no moverse para que sea más fácil la localización por parte de los rescatistas.
Un breve compendio que puede ayudar a salvar tu vida. Es una oportunidad más. Siguiendo los protocolos de seguridad se puede conservar la vida…