
La artrosis es la enfermedad articular degenerativa más frecuente y la principal causa de dolor musculoesquelético en adultos mayores. Aunque es crónica, no es inevitable convivir con rigidez: ejercicios de bajo impacto para artrosis pueden mejorar la movilidad y la calidad de vida.
Las articulaciones más comprometidas son la rodilla, la cadera y las manos, responsables de gran parte de las consultas por discapacidad locomotora.
El deterioro progresivo del cartílago deriva en inflamación, pérdida de fuerza y limitaciones funcionales que comprometen la autonomía diaria. Sin embargo, los especialistas sostienen que el movimiento controlado es parte esencial del tratamiento conservador.
Los kinesiólogos sugieren comenzar con rutinas de ejercicio en casa para artrosis que combinen movilidad, fuerza y aeróbico leve, ajustadas al umbral de dolor de cada persona. Además, se aconseja acumular al menos 150 minutos semanales de actividad moderada para proteger las articulaciones y la salud cardiovascular.
Los mejores ejercicios para personas con artrosis: qué recomiendan los kinesiólogos
Los especialistas consignados por el sitio MedlinePlus priorizan actividades con bajo impacto que mantengan el rango articular sin sobrecargar rodillas o caderas.
También destacan la importancia de ejercicios de fortalecimiento de cuádriceps y glúteos, porque la musculatura estable reduce estrés sobre las superficies óseas.
La constancia pesa más que la intensidad: sesiones breves, diarias y supervisadas optimizan resultados. Un kinesiólogo evalúa postura, alineación y umbral de dolor antes de indicar cada movimiento. Siempre se sugiere calentamiento suave y estiramiento final para evitar microlesiones.
Muchos abandonan al primer brote de dolor: la constancia, no la intensidad, es la clave terapéutica. Otro error es optar por rutinas de moda de alto impacto (HIIT, saltos pliométricos) que agravan microlesiones; lo tradicional y controlado resulta más seguro.
Saltarse el calentamiento disminuye la lubricación articular y eleva la rigidez: dedicar al menos 5 minutos a movimientos circulares suaves es innegociable.
Por último, la falta de seguimiento profesional impide ajustar cargas y posturas; programar controles trimestrales con el kinesiólogo mantiene el progreso bajo vigilancia.