Existen dos pueblos bonaerenses que mantienen intacta su alma criolla, y son el lugar perfecto para desconectar el fin de semana. Con sus tradiciones y su arquitectura colonial, estos destinos ofrecen una experiencia única para quienes buscan escapar de la rutina.

Uno de estos pueblos es Carmen de Areco, lleno de historia y con una fuerte conexión con la tradición criolla, mientras que el otro, San Antonio de Areco, se destaca por su identidad gaucha y su ambiente tranquilo.

Carmen de Areco es un lugar cargado de historia colonial y tradiciones arraigadas que ofrecen a sus visitantes una experiencia de desconexión en un entorno natural. En este pueblo se pueden disfrutar de diversas actividades relacionadas con la cultura criolla.

La Parroquia Nuestra Señora del Carmen, que data de la época colonial, es uno de los puntos más importantes para conocer la historia del pueblo. Esta iglesia se mantuvo casi intacta desde su construcción en el siglo XIX y es el centro de una profunda devoción por la Virgen del Carmen.

Además, el Pueblo Turístico Gouin, un pequeño poblado dentro de Carmen de Areco, invita a quienes visitan el lugar a participar de cabalgatas, paseos en sulky y visitas a sus antiguas pulperías.

En Gouin también se realiza la Fiesta Nacional del Pastel, un evento que celebra el tradicional pastelito criollo, con la participación de amasadoras que muestran su destreza en la preparación de este manjar.

San Antonio de Areco es uno de los pueblos más representativos de la cultura gaucha, donde las costumbres criollas se viven a diario.

Es un destino ideal para quienes desean adentrarse en la historia y las tradiciones rurales, disfrutando de una paz y tranquilidad propias de un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.

En este pueblo se destaca la Pulpería La Blanqueada, un establecimiento con más de 150 años de historia, ubicada junto al antiguo Camino Real.

Esta pulpería fue restaurada y transformada en museo, y es un testimonio vivo de la historia gaucha, mencionada incluso en la famosa novela Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes.

Por otro lado, Villa Lía, un pintoresco paraje dentro de San Antonio de Areco, mantiene el encanto de las décadas pasadas con sus casonas y arquitectura.

Allí se pueden realizar cabalgatas y paseos en bicicleta, bajo la sombra de árboles centenarios, lo que convierte a este pueblo en un lugar ideal para quienes buscan descansar y desconectar del ajetreo urbano.



Fuente Clarin.com

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