
En la cuarta votación de la tarde de este jueves 8 de mayo, humo blanco salió de la chimenea de la Capilla Sixtina, del Vaticano y los 133 cardenales reunidos en Cónclave anunciaron al mundo que eligieron al nuevo Papa, sucesor del fallecido Jorge Bergoglio, Francisco.
Se espera que el nuevo pontífice aparezca en el balcón con vista a la Plaza de San Pedro en la próxima hora.
El humo blanco implica que quien fue elegido ya ha aceptado su cargo y se dirige a la sala de las lágrimas a ser vestido con las ropas blancas del pontífice.
La plaza de San Pedro se llenó de aplausos y gritos de alegría, mientras la campañas repicaban confirmando la elección de un nuevo pontífice.
La Plaza de San Pedro no estaba tan llena como en la tarde de ayer miércoles, en la primera jornada del cónclave, pero eso no impidió que un enorme clamor se haya levantado cuando de la chimenea sobre la Capilla Sixtina se empezó a elevar el humo blanco.
Los congregados irrumpieron en un grito generalizado y grandes aplausos, mientras los fieles y curiosos agitan banderas nacionales.
Con posterioridad el cardenal protodiácono anunciará el nombre del cardenal elegido y su nombre pontificado y a continuación aparecerá el nuevo jefe de la Iglesia Católica.
El nuevo papa se asomará al balcón para presentarse al mundo e impartir su primera bendición ‘Urbi et Orbi’ (a la ciudad y al mundo).
Según la normativa vaticana, para ser elegido papa son necesarios dos tercios de los votos. En este caso los cardenales electores son 133 por lo que el elegido necesita, como mínimo, 89 votos.
El papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio) fue elegido en 2013 en la quinta votación, Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) a la cuarta y Juan Pablo II (Karol Wojtyla) en 1978 a la octava.
En el último siglo, las elecciones más largas fueron las de Pío XI (Ambrogio Damiano Achille Ratti) en 1922, con catorce escrutinios, y la de Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) en 1958 con once.