El Teatro La Herrería, ícono del arte independiente y la gestión cultural en San Miguel, está en peligro. El dueño del inmueble donde la institución funciona desde hace 17 años decidió vender la propiedad, poniendo en jaque la continuidad de un espacio cultural que se sostiene a base de compromiso comunitario y modalidad a la gorra. Para afrontar esta situación decidieron emprender una cruzada épica: lograr que 5.000 personas les donen $20.000 y así poder comprar el edificio.

Desde la cooperativa que gestiona el teatro alertan que la fecha límite para resolver la situación es agosto próximo, momento en el que deberán abandonar el espacio si no consiguen adquirirlo. Ante este escenario, lanzaron una campaña de financiamiento colectivo para reunir los fondos necesarios.

“Tenemos dos opciones: trabajar hasta agosto y levantar el circo, o emprender una campaña para intentar comprar el espacio”, resumió Sebastián Ricci, presidente de la cooperativa, “No creemos que este lugar sea sólo nuestro, creemos verdaderamente que es de la comunidad, porque el compromiso de la gente es constante”.

La Herrería es un espacio singular dentro del circuito teatral bonaerense: funciona sin subsidios ni patrocinadores, y mantiene su actividad gracias a una cooperativa de trabajo y a la modalidad de funciones a la gorra, donde el público aporta según sus posibilidades y valoración.

“Mucho tiempo trabajamos para que la gente entienda que la gorra no es sinónimo de gratuidad ni de algo barato, sino del valor que le damos a nuestra programación y las ganas de que todos accedan a ella. Para nosotros vale igual quien pone 2.000 pesos que quien pone 30.000, porque lo hacen según sus posibilidades y el valor que le dan al espacio”, comenta Ricci.

La Herrería tiene una trayectoria marcada por la diversidad artística y la inclusión. Allí hubo ciclos de teatro, talleres, varietés, encuentros de poesía y actividades para todas las edades. Su vínculo con la comunidad es estrecho, varias personas que en su momento asistieron como público hoy forman parte activa de la cooperativa, consolidando un proyecto cultural colectivo y autogestivo.

“Si compramos el espacio, es una enorme posibilidad para que San Miguel mantenga su propia sala independiente. En este momento estamos coordinados por 14 integrantes que formamos la cooperativa, pero siempre hacia la comunidad”, afirma Ricci sobre la continuidad del teatro.

El llamado es urgente y abierto a todos. Buscan que la comunidad, las empresas, cooperativas y las autoridades se sumen a una causa que trasciende lo inmobiliario para proteger un patrimonio cultural vivo y en permanente construcción.

Desde la Municipalidad de San Miguel, ante la consulta por el conflicto, respondieron que estaba pendiente una reunión con la susecretaría de Cultura local y los integrantes de la cooperativa.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo donando a través del alias: COMPREMOS.LAHERRERIA, asistir a las funciones que continúan realizándose a la gorra, o difundiendo la iniciativa con el hashtag #compremoslaherreria para que no se apague un lugar que durante casi dos décadas ha sido faro para artistas y vecinos.



Fuente Clarin.com

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