
El 21 de julio se reunieron en Santiago de Chile los presidentes progresistas de la región: Boric de Chile, Lula de Brasil, Orsi de Uruguay, Petro de Colombia y el presidente de gobierno español, Pedro Sánchez. Fue un gesto político para respaldar a los gobiernos de esta orientación cuando se inicia un ciclo de elecciones presidenciales en la región que puede ser decisivo.
El 17 de agosto tendrá lugar la elección presidencial en Bolivia: tras dos décadas en el poder del MAS, el partido fundado por Evo Morales, las fuerzas conservadoras podrían volver al poder.
Las encuestas coincidentemente otorgan a Samuel Doria Medina -un empresario exitoso que ya fue candidato varias veces- algo más del 21%. Un punto menos le otorgan a Jorge “Tuto” Quiroga, el vicepresidente del general Hugo Banzer dos décadas atrás que lo sucedió en el poder tras su muerte, antes de finalizar su mandato.
El tercer lugar lo obtendría el ex militar y empresario neoliberal Manfred Reyes -actual alcalde de Cochabamba, donde está haciendo una reconocida gestión-, el que estaría obteniendo el 10%. En el cuarto lugar se ubica una de las tres fracciones del MAS, el partido fundado y liderado hoy parcialmente por Evo Morales. Se trata de Andrónico Rodríguez, con aproximadamente el 8%. Es ministro del actual presidente Luis Arce, dirigente del MAS enfrentado con Morales, a quien la Justicia no le ha permitido presentarse y se encuentra en condición de prófugo. Pero el 25% restante está integrado por indecisos y votantes dispuestos a hacerlo en blanco.
En cuanto a la segunda vuelta, esta tendrá lugar el 20 de octubre de darse el caso. El sistema boliviano exige al menos 50% para ganar en primera vuelta o un mínimo de 40% y una diferencia de diez o más puntos sobre el segundo.
La elección presidencial chilena tendrá lugar el 16 de noviembre: de darse una probable segunda vuelta, habrá una confrontación entre derecha e izquierda. En la primera hay varios candidatos: Evelyn Matthei (Chile Vamos), José Antonio Kast (Republicanos), Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) y Franco Parisi (Partido de la Gente). De estos cuatro, Kast es el que hoy tiene más posibilidades de imponerse en el campo de la derecha. Cabe señalar que ya en la última elección presidencial llegó a la segunda vuelta y perdió ante el actual presidente, Gabriel Boric. En el oficialismo (izquierda), se impuso en la interna la candidata del partido comunista, Jeannette Jara. Aparece así el electorado dividido en dos bloques, el de la izquierda oficialista y el de la derecha opositora. Pero esta última todavía está dividida, situación que podría ir cambiando en los cuatro meses que faltan para la elección. La gestión del gobierno no parece favorecer por ahora al oficialismo, sino que más bien puede jugarle en contra. El triunfo de la candidata comunista en las primarias del oficialismo ha renovado las expectativas del electorado progresista, pero también puede complicar su triunfo en una eventual segunda vuelta.
La elección presidencial peruana tendrá lugar el 12 de abril de 2026. El país ha vivido una crisis política casi permanente desde que fracasó el autogolpe del presidente Pedro Castillo, que gobernaba tras haber ganado por menos de un punto la segunda vuelta. El Congreso estaba en manos de una derecha atomizada y dividida que hacía muy difícil la gobernabilidad. El presidente, que lideraba un partido de izquierda con fuerza sólo regional, intentó deponer los poderes judicial y legislativo. Como respuesta ambos, con apoyo de las Fuerzas Armadas, lo impidieron y apresaron a Castillo. En un proceso de fuerte inestabilidad y de represión a los partidarios del ahora ex presidente, la presidencia quedó en manos de Dina Boluarte. Pese a que falta menos de un año para la elección presidencial, el panorama es incierto.
El 31 de mayo de 2026 tendrá lugar la elección presidencial en Colombia. Finaliza entonces el primer gobierno de centroizquierda tras más de medio siglo de gobiernos de derecha. El presidente Gustavo Petro ha sufrido un desgaste importante, que se ha acentuado en los últimos meses tanto en términos sociales como políticos.
Petro todavía no ha insinuado ni apoyado a ningún candidato para sucederlo, aunque se espera que provenga de las filas de su Gobierno. El Centro Democrático es una alianza que reúne a cinco fuerzas de centroderecha, de los cuales emergen cinco candidatos: los senadores María Fernanda Cabal, Andrés Guerra, Paola Holguín, Miguel Uribe -herido en un atentado- y Paloma Valencia. El gobierno de Petro ha sufrido un fuerte desgaste político desde sus inicios, especialmente por los casos de corrupción. Intenta recuperar la iniciativa convocando un referéndum sobre la reforma constitucional antes de la elección presidencial.
La elección presidencial en Brasil será el 4 de octubre de 2026. El ex presidente Jair Bolsonaro está en prisión domiciliaria acusado de haber orquestado el golpe que intentó impedir la asunción de Lula. Las últimas elecciones locales mostraron que el electorado brasileño ha girado hacia la derecha tras los dos primeros años del tercer gobierno de Lula.
El actual presidente brasileño se encuentra desgastado y no despierta las mismas expectativas que en el pasado. Pero en la política surgen imponderables y en este caso ha sido el conflicto entre Washington y Brasilia por la guerra comercial, el reclamo de Trump por la libertad de Bolsonaro y la cancelación de la visa a miembros de la Suprema Corte brasileña. Esto vuelve imprevisible una elección que parecía definirse en contra de Lula.
De esta manera, el proceso electoral de la región tendrá lugar en un contexto de tensión global y avances de la derecha radical, aunque en este caso puede haber excepciones relevantes.