
Desde tiempos remotos, la manzanilla ocupó un lugar privilegiado en la medicina tradicional. Utilizada por civilizaciones como la egipcia, la griega y la romana, esta planta aromática no solo fue valorada por su agradable sabor y aroma, sino también por sus múltiples beneficios para la salud.
La variedad más empleada con fines medicinales es la Matricaria chamomilla o manzanilla alemana, conocida por sus flores blancas y amarillas. Estas contienen compuestos activos como flavonoides, terpenoides y aceites esenciales que actúan sobre diversos sistemas del cuerpo humano, según indica el portal del Ministerio de Salud de Bolivia.
En la actualidad, la manzanilla sigue siendo una de las plantas más utilizadas en infusiones a nivel mundial. Sus propiedades calmantes, digestivas y antiinflamatorias han sido respaldadas por diversos estudios científicos, lo que contribuyó a su incorporación tanto en la fitoterapia como en la medicina complementaria.
Ya sea para aliviar el insomnio, mejorar la digestión o calmar molestias menstruales, la manzanilla es una solución natural, accesible y segura para el cuidado diario de la salud.
Estas son las principales propiedades y usos terapéuticos de la manzanilla:
La manzanilla se puede preparar como una infusión tradicional, con una cucharada de flores secas por taza de agua caliente. Es ideal antes de dormir o tras las comidas. También se puede hacer baños de vapor o inhalaciones: para aliviar síntomas respiratorios o inflamación de los senos nasales.
Otra forma de uso es con compresas y lavados oculares: se aplica la infusión fría en la piel irritada o sobre los ojos, en casos de conjuntivitis leve. El aceite esencial diluido sirve para masajes o -mezclado con cremas- para aliviar inflamaciones y calmar la piel. Existen incluso cápsulas o extractos estandarizados para usar en fitoterapia -para dosis más precisas- en casos de insomnio, ansiedad o trastornos digestivos.
Aunque es una planta segura en la mayoría de los casos, puede causar reacciones alérgicas en personas sensibles a otras plantas de la familia Asteraceae (como la ambrosía o el crisantemo). No se recomienda su uso prolongado sin supervisión en mujeres embarazadas, especialmente en extractos concentrados.