
Cuando las persianas del Bar Plaza Dorrego bajaron, por marzo de 2023, una parte del alma de San Telmo quedó en pausa. Ubicado en la esquina de Defensa y Humberto Primo, frente a la Plaza Dorrego, el bar notable más antiguo de la zona cerró sin anuncio, sin despedida, y dejó un silencio incómodo entre los vecinos, turistas y habitués que lo frecuentaban. Pero ese silencio está por romperse: el Dorrego se prepara para volver a abrir sus puertas.
“Seguramente será en septiembre, pero aún sin fecha cierta”, adelantó Pablo Durán, el nuevo responsable del lugar, a Clarín. La reapertura es una buena noticia no sólo para los fanáticos del café y las medialunas, sino también para quienes encuentran en ese bar una conexión viva con la historia cultural de Buenos Aires. Porque el Dorrego no es un bar más: es un testigo privilegiado de casi un siglo de encuentros, charlas, literatura y tango.
Allí, según cuentan quienes lo frecuentaron desde siempre, se cruzaron Jorge Luis Borges y Ernesto Sabato, dos nombres gigantes de la literatura argentina. También pasó por ahí Joan Manuel Serrat, cuando todavía no era del todo famoso. Y el espíritu del tango se cuela entre las mesas de mármol y las sillas de madera desde tiempos inmemoriales.
El bar fue fundado en 1920 y tuvo distintos nombres hasta que adoptó el que lo hizo célebre, Dorrego, a fines de la década del 40. En 2015, fue restaurado para devolverle parte de su esplendor original. La idea era protegerlo como patrimonio y convertirlo en una vidriera de la identidad porteña.
Desde entonces, el Dorrego funcionaba bajo una concesión privada. Fue sede de charlas literarias, conciertos íntimos, ferias editoriales y, por supuesto, refugio de vecinos y turistas. Hasta que un día, sin previo aviso, cerró.
El cierre fue abrupto. Muchos se enteraron por las persianas bajas. Otros, por los carteles en las ventanas. Y la pregunta se repitió en los alrededores: ¿Qué pasó con el Dorrego? Durante meses no hubo respuestas claras. Algunas versiones hablaban de problemas con la concesión; otras, de decisiones administrativas.
En ese contexto, la noticia de la reapertura generó entusiasmo. Pablo Durán, quien ya administra el restaurante El Federal y otros bares notables, se hizo cargo y anticipa que la idea es respetar la identidad del Dorrego: mantener la ambientación original, conservar las prácticas tradicionales del café porteño y devolverle al bar su rol de espacio cultural.
“El Dorrego va a volver a ser lo que fue: un lugar de encuentro, con una carta simple pero cuidada, con café, medialunas, copas y picadas”, señala Durán. Y agrega que uno de los desafíos será volver a conectar con los vecinos del barrio, que son quienes le dan vida al lugar más allá del atractivo turístico.
Pero la puesta en valor del bar no fue sencilla ni rápida. “Hubo que hacer muchas redes. La estructura estaba detenida en el tiempo de hace 40 años, no se le gastó un peso nunca”, cuenta Durán. “Entonces hubo que hacer instalación eléctrica nueva, instalación de gas nueva, no tenía cocina, tuvimos que hacer los baños nuevos, una cocina nueva. Se desarmó toda la barra, todos los muebles de madera, todo se lo llevó, se lo guardó en un galpón y se hizo toda la parte civil de infraestructura: gas, agua, luz, una cocina nueva, baños nuevos. Y después se volvió a traer todo y montarlo de vuelta.”
El proceso fue largo porque, además de poner el espacio en condiciones para su funcionamiento, la intención fue preservar su esencia. “Todo el aspecto del mobiliario del negocio va a quedar original como estaba. Se lo está reparando, pero dentro de toda su originalidad. No se cambió absolutamente nada, se está restaurando, poniendo en valor todo. Vas a entrar y vas a ver todo como era. Pero con un negocio que funcione, que va a tener baños como la gente, una cocina como la gente, va a poder hacer una propuesta gastronómica”, explica Durán. Y reconoce: “No es lo mismo que hacer una obra nueva, lleva mucho más tiempo, hay que trabajar con personal muy especializado y se tarda. Pero bueno, estamos tratando de ver si podemos abrir ya entre septiembre y los primeros días de octubre”.