
Al hablar sobre perfumes que emanan frescura pura, hay notas que representan ese codiciado y esperado olor a limpio. Según el gurú de la perfumería, Alberto Morillas, la clave está en capturar la luz, la naturaleza y la sencillez del Mediterráneo.
Entre todas sus creaciones comparten la misma idea, que el perfume no solo acompaña, sino que a su vez también cuenta una historia. Además, para él, el aroma a limpio es una construcción precisa basada en ciertas notas naturales.
Para Morillas, el olor a limpio no nace de la ausencia de aromas, sino de una construcción puntual en base a específicas notas naturales. “Los cítricos, las hierbas y el sol del Mediterráneo inspiran esa sensación de frescura sofisticada”, aseguró.
El gurú no habla de fórmulas técnicas, sino de emociones: la bergamota, el té verde y las hierbas vibrantes son su elección cuando quiere transmitir pureza, vitalidad y optimismo en una creación.
El almizcle reciclado, sutil y envolvente, también forma parte de esa arquitectura invisible que evoca a ropa recién lavada, piel fresca y verano eterno.
Las notas esenciales para lograr un olor a limpio:
Según el propio Morillas, el truco está en lograr que la fragancia “tenga alma, historia y emoción”, atributos que solo algunos perfumistas dominan de verdad.
El verdadero olor a limpio atraviesa modas, estaciones y generaciones. No es una tendencia: es una necesidad sensorial. Según Alberto Morillas, quienes buscan este tipo de perfumes buscan frescura, y una forma de bienestar íntimo, una conexión con lo natural.
“Un perfume debe acompañar como un recuerdo feliz. Debe sentirse sin imponerse, como el sol que entra por la ventana en una mañana de verano”, explicó en una entrevista. Por eso, las fragancias que mejor capturan esa idea suelen tener composiciones sencillas, ingredientes luminosos y una frescura genuina, no forzada.
La búsqueda del olor a limpio no es un capricho pasajero. Es el reflejo de una emoción universal: la de sentirse ligero, en calma y conectado a lo esencial.