Creer o reventar. Ya se dijo, ¿no? Pero qué mejor frase para cuando uno ve que en los primeros tres minutos de una película de 2017 disponible en Netflix se lee: “El papa León XIV ha muerto”.

El film en cuestión es El habitante. Su director, el uruguayo Guillermo Amoedo, lo estrenó cuando el papa todavía era Francisco.

-¿Por qué elegiste el nombre de León XIV para la película?

El nombre lo elegí al escribir el guion, en 2015. Lo que hice fue cruzar distintas profecías, como las de San Malaquías y Santa Hildegarda de Bingen, con otras teorías apócrifas, y también el historial de antipapas. Y León XIV fue el resultado.

La trama de El habitante juega con la idea de que existe un papa llamado León XIV que muere de forma temprana, causando conmoción entre sus fieles. Esto sucede al minuto 3, incluso antes de que aparezca el título de la película.

El presentador de un noticiero ficticio anuncia: “Hace instantes, el monseñor acaba de anunciar el fallecimiento del papa León XIV. Según los primeros informes provenientes del Vaticano, el papa habría fallecido a causa de una septicemia y un colapso cardiopulmonar irreversible por el que había sido internado la semana pasada”.

Consultado sobre esta particular coincidencia, Amoedo dice a Clarín: “Más allá de que se trata de una obra de ficción, todos los temas religiosos que se tratan en El Habitante están basados al pie de la letra en escrituras católicas, profecías antiguas y entrevistas a eminencias en el tema (como el fallecido Gabriele Amorth en quien está inspirado el personaje del cardenal Natale)”.

Y no es la única perlita relacionada a la futurología papal que hay en la película. El director y guionista de El habitante promete que hay más: “Si la gente se pone a analizar con cuidado la película seguro que va a encontrar unas cuantas ‘coincidencias’ más aparte del nombre del papa”.

Cuando Robert Prevost eligió llamarse León XIV, el teléfono de Amoedo estalló: “Me empezaron a compartir un montón de vídeos de Tik tok y de Instagram con gente comentando el tema. Hay decenas y con comentarios de todo tipo. También me llegaron mensajes de gente desconocida no muy amables, tratándome de conspirador y cosas peores”.

-¿A vos qué te pasó cuando viste que el papa se iba a llamar León XIV?

El nombre me sonó muy conocido apenas lo escuché. Fui a revisar la película y vi que sí coincidía con el que le había puesto al papa fallecido en El Habitante. Después consulté con Chat GPT cuál era la probabilidad de haberle acertado y me respondió que era de menos del 3%, así que no estuvo nada mal.

Amoedo no considera que lo suyo haya sido “una premonición”, sino algo basado en “profecías antiguas”. De ahí que se puede referir a la coincidencia como una predicción (una profecía es, según la RAE, una “predicción clarividente del futuro por inspiración divina“).

En la película, la noticia del papa fallecido aporta contexto a la trama, que sigue a tres hermanas que entran en la casa de un senador con intención de robarle y, una vez allí, hacen un terrorífico descubrimiento en el sótano.

Cualquiera puede comprobar que el nombre del nuevo papa aparece en la película simplemente dándole play en Netflix.

Mientras tanto, el papa León XIV vive sus primeros días como sumo pontífice. Y ya se notan las diferencias con su predecesor. Los principales cambios se vislumbraron en la vestimenta y en el regreso de ciertas tradiciones.

Un cambio respecto de Francisco tiene que ver con los cantos. El domingo, en su primera aparición ante los fieles, cantó el rezo agustino del “Regina Coeli”.

También inauguró escudo, un lema (‘In illo uno, unum‘; en español: ‘En Aquel que es Uno, somos Uno), comenzó a utilizar más el idioma latín y utilizó el furgón negro que tenían los papas antes de Jorge Bergoglio.

Eso sí, de momento sigue manteniendo del argentino la elección de residir en la Casa Santa Marta del Vaticano y no en el Palacio Apostólico.



Fuente Clarin.com

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