En el corazón de Castelar, cada edición de la jam session que organiza La Manu Fresh en el bar Pompeya convoca a músicos y oyentes en una noche donde la consigna es simple: compartir música. Lo que empezó como una zapada entre amigos se convirtió en un evento que marca la agenda cultural del Oeste.

La banda anfitriona, La Manu Fresh, se define como una comunidad de músicos del conurbano. Está integrada por Juan Tesone (batería y producción), Renzo Palmieri (guitarra), Agustín Benech (bajo) y Pacha Patrón (teclados). El 20 de julio de 2023, Día del Amigo, fue la fecha en que se encontraron para darle forma al proyecto y crear La Manu Fresh como grupo organizador de la jam.

A partir de entonces, el equipo tomó el desafío de sostener una jam periódica y abierta en Castelar, con la premisa de que cualquiera pudiera subirse a tocar.

Desde el principio, los dueños del bar Pompeya confiaron en Juan Tesone para organizarla y armar la propuesta. El bar aporta el espacio físico, y surgió la idea de crear este espacio gratuito en el corazón de Castelar al notar que había mucho movimiento musical, artistas y bandas, y que generar un punto de encuentro convocante iba a ser bien recibido.

La idea era clara: romper con la lógica tradicional del escenario, eliminar la distancia entre el público y los músicos, y crear un espacio gratuito donde se pudiera tocar, escuchar y conocer gente nueva. Una jam, en esencia, es eso: una sesión de improvisación musical sin ensayo previo. Pero lo que propone La Manu Fresh va más allá. “Buscamos generar un ambiente donde se puedan subir músicos que recién empiezan, gente que quiera compartir, bandas que quieran tocar en vivo y, sobre todo, crear comunidad y un espacio de pertenencia”, explica Tesone.

La organización de cada fecha se realiza íntegramente desde el Instagram de la banda (@lamanufresh) y tiene tres instancias de participación: una jam libre donde los músicos se anotan y zapan con otros, las “covers sessions” con una temática definida y convocatoria abierta por historias, y un invitado especial que toca con la banda base en cada edición.

El repertorio es tan variado como quienes se suben al escenario. Pasan temas de jazz, funk, soul, R&B, blues, disco, rock nacional e internacional. Ya hubo noches enteras dedicadas a Queen, The Beatles, Charly García, Serú Girán, La Máquina de Hacer Pájaros, Sumo y Herbie Hancock. Para las próximas semanas, anuncian fechas especiales dedicadas exclusivamente a Spinetta y Charly.

“La gente que viene por primera vez casi siempre me dice lo mismo: que el ambiente es muy lindo, que no hay competencia. Eso me motiva a seguir. Se genera algo especial, incluso para quienes no tocan un instrumento y vienen solo a escuchar”, cuenta Tesone. El bar, siempre repleto, recibe también a vecinos que se acercan a disfrutar de la música en vivo como una experiencia compartida. Hay quienes bailan, quienes se quedan horas escuchando y quienes simplemente charlan con otros músicos entre tema y tema.

La jam no solo se volvió un lugar de encuentro, sino también una vidriera para proyectos emergentes. Varios músicos se conocieron ahí y armaron nuevas bandas. Hay quienes tocan por primera vez en público y otros que encuentran un espacio para experimentar con instrumentos o géneros que no suelen explorar. “Queremos revivir el espíritu musical del oeste, que sentimos que en algún momento se había apagado. Hay muchas bandas que tienen ganas de compartir y generar un nuevo ambiente”, dice Tesone.

Ese espíritu del oeste es lo que le da a la jam una identidad particular. Mientras muchas jams se concentran en la Ciudad de Buenos Aires, esta tiene un sello local: no solo por la curaduría musical y la calidez del público, sino por el sentido de pertenencia que se respira en cada encuentro. “El impacto es grande porque hacia falta. Es una propuesta cultural con identidad propia. No hay que irse a Capital a buscar lo que ya tenemos en el barrio”, asegura.

A lo largo del año, La Manu Fresh fue creciendo en alcance y proyección. Hoy, además de las fechas fijas en Pompeya, organizan fiestas en quintas, llevan la jam a otros espacios del oeste y sostienen una rutina de ensayos constante para mejorar el sonido. Aunque el proyecto tiene una lógica profesional, sigue conservando su esencia: un espacio donde se integran músicos, se comparten canciones y se celebra la música como lenguaje común.

“En el oeste hay una gran cuna de músicos desde hace mucho tiempo y una identidad muy marcada. Cuando juntás a músicos de distintos estilos y del mismo territorio, se genera un espíritu colectivo que mejora la vida cultural de un lugar”, concluye Tesone.



Fuente Clarin.com

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