
Kim Basinger, después del crecimiento veloz y grandioso que tuvo fortuna, eligió inversiones disparatadas que arruinaron sus finanzas para siempre y la obligaron a recapitular su vida.
Su ascenso fue contundente: cuando en 9 semanas y media interpretó a la trabajadora de una galería de arte de Nueva York que tiene un intenso romance con un misterioso broker de Wall Street, Mickey Rourke, ganó una inmensa fama y un nuevo posicionamiento.
Llegó tres años más tarde su papel en Batman de Tim Burton, la película que obtuvo 400 millones de dólares de taquilla. Basinger llevó en este film el personaje de Vicki Vale, una periodista y fotógrafa de investigación que tiene una relación el magnate Bruce Wayne y esto la coloca en el centro del conflicto entre Batman –Michael Keaton– y el Joker –Jack Nicholson.
Estos años de explosión fueron acompañados de oportunidades económicas. Sin embargo, ella tomó las peores inversiones.
La apuesta más disparatada y estrafalaria fue la compra de Braselton, un pueblo de 710 hectáreas a cincuenta kilómetros de su ciudad natal. La idea era crear un parque temático que replicara la fisonomía de Hollywood y contara también estudios de grabación para atraer a la industria cinematográfica.
La actriz pagó a la familia Braselton, propietaria histórica de la tierra, 20 millones de dólares, de acuerdo a la información del sitio People.
Según una nota de The New York Times, un porcentaje de los 500 habitantes del pueblo esperaban la llegada de Basinger para impulsar la zona y otros miraban con escepticismo el cambio.
Su madre, por su parte, apoyaba al máximo la idea y aseguraba a la prensa que su hija contaba con gran visión para los los negocios.
Sin embargo, la idea resultó tan ambiciosa como irrealizable. Solo cinco años después, comenzó a venderlo por partes.
La historia quedó como una anécdota. Hasta que en 2015 parte de este relato se vio plasmado en la serie Schitt’s Creek.
La ficción narra el devenir de la familia Rose, cuando pierde repentinamente toda su fortuna y se ve obligada a mudarse a un pequeño pueblo llamado Schitt’s Creek, que el padre, Johnny, compró como una broma.
Dan y Eugene Levy, cocreadores y coprotagonistas de la serie, tomaron como referencia el caso para el guion.
“¿Quién lo hubiera sabido? Me encanta esa serie. Bueno,… dio buen material, ” dijo Basinger en una reciente entrevista con Variety.
“¡Sería encantador recibir esos cheques de regalías!”, continuó en broma.
Después de otras malas decisiones financieras, Basinger eligió una vida mucho más tranquila.
Su tendencia a la agorafobia y los ataques de ansiedad influyeron en su decisión.
La última información disponible, tal como dice una nota reciente de La Vanguardia, es que convive con el peluquero Mitch Stone.